martes, marzo 25, 2008

Intrigas de los Omeyas

Bajo la dirección de los califas omeyas, el entonces joven mundo musulmán llegó a su máxima expansión territorial y a las mayores cotas de cultura y creatividad hasta la época. Fue, sin embargo, un imperio altamente inestable, y en el que el poder del califa estuvo constantemente cuestionado por facciones rebeldes. En unos cien años, entre 644 y 759, reinaron hasta quince califas, de los cuales seis acabaron asesinados. Hubo tres grandes guerras civiles y más de diez levantamientos generalizados.

Los omeyas eran la familia que descendía de Umayyad (Omeya). Éste compartía tatarabuelo con Mahoma, que era de la familia de los hashimitas. Como buenas familias pertenecientes a la misma tribu -los Quraish-, y cercanas al poder, los omeyas y los hashimitas se llevaban a matar. De hecho, los omeyas fueron los principales opositores a la nueva religión musulmana, hasta que Mahoma les sometió y se convirtieron en 630.

El primer califa omeya fue Utmán, elegido en 644 por la comunidad de líderes tribales (shura) según la tradición de los Quraish, al haber sido uno de los primeros convertidos al Islam, con la oposición de toda su familia. Siendo califa, sin embargo, dio los primeros pasos hacia la dinastización, dando prioridad a los omeyas para ocupar cargos de gobernador. Su gobierno próspero y de gran libertad política y religiosa dio pie a las primeras intrigas, instigadas por rencillas tribales, enemigos personales del califa y potencias extranjeras temerosas de la expansión islámica -Utmán triplicó la extensión del califato-. Pero sobre todo por Alí, también discípulo del profeta, que negaba la validez de las decisiones de la shura al defender que Mahoma le había designado personalmente su sucesor antes de morir. Una revuelta aparecida en Egipto terminó con el asesinato del califa en 656.

Sunitas, chiítas y jariyitas

Oficialmente, Alí fue proclamado califa por las familias de Medina. Sin embargo, Moavia, gobernador de Siria y primo de Utmán, acusó a Alí de haber causado su asesinato y de no hacer nada por condenar a los culpables. Tras apoyar, pero no participar, en la rebelión que lideró Aisha, viuda de Mahoma, que fracasó, organizó su poderoso ejército sirio y se enfrentó a Alí en Siffin. Hubo un empate en la batalla, y Alí negoció con Moavia una tregua -el arbitraje de Adroj (658)-, bajo la cual ambos adversarios mantendrían su posición anterior. Esto le valió que una fracción de los partidarios de Alí, pertenecientes a las tribus de Janifa y Tamin, le consideraran un traidor y se escindieran, bajo el nombre de jariyitas y el lema "no hay más norma que la de Dios", defendiendo que el califa no es quién para decidir el reparto de poder en el mundo. Alí no pudo acabar con todos los rebeldes en el motín, y terminaron asesinándole tres años después.

Moavia, que ya se había autoproclamado califa en 660, se apresuró hasta la capital, Kufa, con su reorganizado ejército desde Damasco, a hacerse con el título. El hijo primogénito de Alí, Hasán, al no contar con fuerzas suficientes, huyó a Medina y le dejó el trono libre a Moavia. Su hermano Husein intentó recuperar los derechos al trono, pero fue derrotado y muerto en Kerbala en 680. A su muerte a principios de ese mismo año, el califa Moavia había creado oficialmente la dinastía omeya, al obligar a los nobles a reconocer a su hijo Yazid como heredero. Esto le permitió consolidar el poder califal, pero también hacerse muchos enemigos que dieron lugar a numerosos enfrentamientos por la sucesión.

Desde este momento, la autoridad estuvo para siempre dividida en el mundo islámico. Frente a la ortodoxia musulmana, o sunismo, los derrotados seguidores de Husein constituyeron la secta chiíta, que volvería a la lucha repetidas veces, especialmente en Arabia e Irak, hasta ser un elemento clave en la caída de la dinastía omeya. Básicamente, los chiítas no reconocían la autoridad omeya, y en su lugar dieron el título de imán, o líder espiritual -para diferenciarlo del más mundano título de califa- a los sucesores de Alí. Siglos más tarde, un imán moriría sin descendencia, lo que provocaría la escisión del chiísmo en sub-sectas rivales entre sí.

Por otra parte, los jariyitas formarían una facción autodeclarada la defensora de la pureza islámica. Esta secta, hoy en día casi desaparecida, defendía que el califa no debía ser designado hereditariamente, sino que su elección debía emanar de la comunidad. Tras asesinar a Alí, constituyeron otro importante centro de oposición contra los omeyas, causando varias revueltas locales especialmente entre los bereberes del recién conquistado Magreb, en zonas de la alta Mesopotamia e Irak y Arabia del Norte, aunque el chiísmo alcanzó dimensiones mayores.

Califa en lugar del califa

Yazid murió en 683 a mitad del asedio de la Meca, tratando de someter a Abdulá ibn Zubair, que había apoyado a Husein y a su muerte se autoproclamó califa en Arabia y Egipto. Abdulá produjo fuertes dolores de cabeza a los califas de Damasco, ya que controlaba el principal lugar de peregrinación islámico. Para rivalizar con él, los omeyas construyeron la Mezquita de la Roca de Jerusalén. La existencia de los dos califas se prolongó diez años, ya que una de las dos principales tribus sirias, los Qaisíes, le apoyó contra la de los Kalbíes, aliada de Damasco. La lucha entre estas dos tribus significaría una larga guerra civil, a la que se unió una tercera facción, la del rebelde al-Moktar, que se había hecho fuerte en Irak y defendía los derechos de otro descendiente de Alí -Mohamed ibn al-Hanafiya-, sin su consentimiento.

El nuevo califa de Damasco, al-Malik, decidió esperar a que las dos facciones rebeldes se destruyeran entre sí en lugar de atacar abiertamente. Finalmente al-Moktar fue derrotado en Kufa por Abdulá en 687. Fue entonces el momento de atacar a su debilitado ejército, que cayó en la Meca cinco años después, tras un durísimo asedio que destruyó el Lugar Santo de la Kaaba. Abdulá fue decapitado, y su cuerpo expuesto para escarmiento de rebeldes. El nuevo soberano de todo el mundo islámico fue de centralización y paz interna. Gracias al gobernador de Irak y su lugarteniente personal, al-Hajjaj ibn Yosef, ninguna revuelta tuvo éxito durante esos años. Esto le permitió proseguir con las conquistas y llegar a la máxima expansión del imperio, desde España hasta la India.

Cuando gobernaron los hijos del gran al-Malik, menos autoritarios, los rebeldes volvieron a la carga. Al heredar un imperio tan grande y heterogéneo, y en el que los árabes gozaban de privilegios y exenciones fiscales sobre los extranjeros, fue cada vez más difícil garantizar la cohesión. Aunque uno de los soberanos, Omar, intentó abolir esta diferenciación, la consecuente bajada de impuestos se volvió insostenible, y la vuelta a la subida de impuestos llevó a revueltas generalizadas, sobre todo en la Transoxiana en 734. Para agudizar los problemas, el califa Hisam sufrió derrotas en todos los confines del imperio (Tours, Samarkanda, Akroinon, etc.), y cada vez más rebeliones de descontento surgían en un territorio imposible de controlar: los chiítas de Sayid en Irak, los bereberes en el Norte de África -Marruecos y España se disgregaron del califato en 740-, los jariyitas en Irán, y los feudos de las conflictivas tribus sirias desangrándose entre sí. Mientras, la decadencia y las intrigas de palacio iban a más: los miembros de la familia, junto con generales y gobernadores, luchaban por el poder -el borracho y corrupto califa al-Walid II fue asesinado por su propio primo, Yazid, que no fue más brillante que él-.

Los verdugos abásidas

El fin de los omeyas vino de mano de la familia de los Abásidas, descendientes de Abás y familia política -lejana- de Mahoma. De hecho, se cree que no eran árabes, sino persas conversos, lo cual explica que se hicieran fácilmente con el apoyo de los ciudadanos no árabes de Irán. Con la excusa de que los omeyas se habían alejado del espíritu del Islam, se atrajeron a chiítas y jariyitas, englobando a toda la oposición posible -aunque no hay que decir que, tras el derrocamiento de la dinastía, siguieron enfrentándose a los nuevos califas-.

Los abásidas consolidaron su poder en Jurasán, al noreste de Irán, lejos del poder central, y en 747 comenzaron una revuelta abierta. En 749, el abásida Abu se hizo proclamar califa en Kufa. Al año siguiente derrotaron a los omeyas en Zab, y el califa Marván II fue perseguido y asesinado en Egipto. Liberando todo el rencor acumulado durante cien años, los vencedores ultrajaron las tumbas de los omeyas y asesinaron a los restantes miembros de la familia. Sólo uno se salvó, Abderramán, que huyó a la provincia limítrofe de Córdoba y allí prolongó la dinastía, pero ésa es otra historia.

AÑADIDO 02-04-2008 (versión en español): Si se quiere continuar con la historia del último omeya, Abderramán I emir de Córdoba, recomiendo este artículo del blog Historias de la Historia

jueves, marzo 06, 2008

Ciencia y tecnología en la Alemania nazi

Todo hay que decirlo. La Alemania de los años 1932 a 1945 fue uno de los mayores focos, sino el mayor, de investigación tecnológica y científica del mundo. Durante ese periodo los brillantes ingenieros alemanes crearon más de 300,000 patentes, que tras la guerra los vencedores se apropiaron y aprovecharon para posteriores desarrollos, y han llevado a muchos productos que usamos ahora.

Este post no es ningún tipo de apoyo ni identificación con la ideología nacionalsocialista ni con el régimen de Hitler. Sólo trata de mostrar los avances tecnológicos que se produjeron en este contexto temporal y político.

Avances bélicos

Teniendo en cuenta el objetivo militarista de Hitler, existió un fuerte apoyo financiero a la investigación orientada a la guerra. Sin embargo, muchos de los avances armamentísticos alcanzados se echaron a perder a causa de enfrentamientos de facciones dentro del ejército y a la planificación inestable de Hitler. Se despilfarraron muchos recursos en proyectos políticamente efectistas pero poco factibles, mientras que se dedicaron pocos esfuerzos a hacer prácticos los nuevos inventos. Aun así, los alemanes contaron con una ventaja tecnológica en la guerra, al utilizar por ejemplo el primer rifle automático y los primeros cañones de tipo "railgun".

El Messerschmitt Me 262 (llamado "Schwalbe", la golondrina) fue el primer avión a reacción operativo de la Historia. Tras una serie de reformas y retrasos, debidos técnicamente a la ausencia de aleaciones capaces de resistir el sobrecalentamiento causado por la velocidad, pero también a la convicción de Hitler en una victoria rápida y la innecesariedad del nuevo modelo, en mayo de 1943 el prototipo del caza cohete estaba listo. Alcanzó casi los 900 km/h en sus vuelos de prueba, lo que hizo a Adolf Galland, jefe de la Aviación de Caza, exclamar: "Parece impulsado por los ángeles!". Sin embargo, la obcecación de Hitler hizo que se reconvirtiera al prototipo en bombardero, retrasando su fabricación un año y neutralizando sus grandes ventajas que eran la velocidad y poder de fuego contra bombarderos. Finalmente, menos de 300 ejemplares entraron en combate. Pese a algunos éxitos puntuales, como la legendaria actuación del escuadrón JV44 de J. Steinhoff y el mismo Galland, con más de mil derribos, el caza-cohete no tuvo repercusión a causa de la falta generalizada de combustible y pilotos experimentados -fue una auténtica trampa mortal para muchos novatos-. Además, las desavenencias de Göring con Galland hicieron que no se fabricara en la escala necesaria. Al final de la guerra, los aliados se apropiaron de los modelos que quedaron intactos, de los que proceden directamente el F-86 Sabre americano y el MiG-15 soviético.

Los U-boot, submarinos alemanes, fueron el arma marina más operativa que tuvieron en el Atlántico durante la guerra. Especialmente el modelo U-boot VII fue el submarino más avanzado de su época, armado con cinco lanzatorpedos mientras que alcanzaba 18 nudos en superficie. La táctica propuesta por Dönitz, comandante de la Kriegsmarine, la "manada de lobos", se basaba
en ataques nocturnos en grupo a convoyes ingleses, que significaron enormes pérdidas para la Royal Navy. De todas formas, la tardanza del almirante en convencer a Hitler de la conveniencia de la guerra submarina disminuyó considerablemente la escala de esta. A partir de 1943, los aliados aprendieron finalmente a contrarrestar a los U-boot mediante la localización por radar y los aviones torpederos.

Sin embargo, la mayor innovación alemana en la guerra submarina consistió en el U-boot XXI. Este submarino de nueva generación, que influyó directamente en los diseños de los primeros submarinos nucleares norteamericanos, combinaba novedosas tecnologías que lo podrían haber convertido en uno de los mayores retos para la marina aliada y haber influido decisivamente en el transcurso de la guerra. Por un lado disponía un nuevo sistema hidráulico de recarga, que le proporcionaba una potencia de disparo seis veces mayor que la de los tipos VII. Por otro lado, su sistema de sonar le permitía disparar sin necesidad de apuntar con el periscopio, aumentando así su sigilo. Pero principalmente, la combinación del diseño estilizado de su casco con la amplia capacidad de sus baterías eléctricas, le daban mayor velocidad sumergido que en superficie (17 nudos frente a 15) y mayor tiempo de inmersión, convirtiéndolos en una presa extremadamente difícil de cazar. Entre 1943 y 1945 se construyeron 118 unidades de este modelo. Sin embargo, sólo dos de ellos (U2511 y U3008) participaron en misiones de combate antes del fin de la guerra, debido al largo periodo necesario para la formación y entrenamiento de su tripulación en una tecnología tan novedosa.

El primer misil balístico, el Vergeltungswaffe 2 ("Arma de Venganza"), o V-2, fue desarrollado por el equipo de ingenieros de Wernher von Braun en 1942, tras una década de trabajos en propulsores de alcohol y oxígeno líquido. Pero aunque contó con todo el apoyo de Hitler, la producción en masa no comenzó hasta finales de 1943. El cohete tenía como ventaja su enorme velocidad, lo que lo hacía virtualmente ilocalizable e indestructible por los aliados. Sin embargo, su corta autonomía (poco más de 300 km) y nula precisión, lo hicieron sólo útil en los bombardeos indiscriminados que llevó a cabo Hitler en la costa sur de Inglaterra. Hasta comienzos de 1945, cayeron casi 1500 misiles en territorio inglés. Una vez terminada la guerra, tanto la URSS como los EEUU se apresuraron en llevarse a su país a los especialistas que habían desarrollado esta arma. Entre ellos, el equipo del mismo Von Braun creó el cohete Saturno V para la NASA, que (supuestamente) llevó al hombre a la Luna en 1969.

También hay que mencionar el V-1, desarrollado en paralelo al V-2, y que se considera el primer misil guiado. Al igual que con el V-2, las medidas de defensa tradicionales empleadas por los aliados (cazas interceptores, cañones antiaéreos, globos aerostáticos, ...) resultaron ineficaces frente a estas nuevas amenazas, siendo las únicas defensas adecuadas las proporcionadas por la destrucción de sus bases de lanzamiento y las actividades de desinformación del contraespionaje (en las que las acciones de los agentes dobles del sistema XX y, en concreto, el español Juan Pujol alias "Garbo" fueron de vital importancia).

También se sospecha que los alemanes llevaron a cabo pruebas nucleares en Turingia en Marzo de 1945, dos meses antes que los americanos. Sin embargo, la clasificación de los documentos que supuestamente lo prueban ha hecho imposible saber con certeza hasta ahora el grado de avance con que contaban.

Otros inventos

En 1935, el ingeniero Fritz Pfleumer creó el K1, primer grabador magnetofónico. Por lo tanto, los primeros conciertos musicales y discursos políticos grabados fueron alemanes. El uso militar que se le dio fue muy extenso, como medio de grabación de transmisiones tanto propias como interceptadas. Los aliados sabían que los nazis estaban utilizando un dispositivo de este tipo, pero no lo conocieron hasta que invadieron Alemania en 1944. Allí, el ingeniero estadounidense Jack Mullin analizó el dispositivo, una gran invención para su época, que fue comercializado por la empresa Ampex y revolucionó la industria de los medios americana durante los 40 y los 50.

La primera máquina funcionando con aritmética binaria, la Z3, que incluía posibilidades de programación, fue desarrollada en 1941 por el ingeniero alemán Konrad Zuse, y se convirtió en esencia en la primera computadora digital. Aunque fue destruida durante un bombardeo en 1944, marcó una fase para el posterior desarrollo, en 1948, de la famosa computadora americana ENIAC, que incorporó la aritmética decimal.

Los dispositivos de infrarrojos con los que contaban los interceptores alemanes servían muy bien en misiones nocturnas, al mismo tiempo que los aliados comenzaban a plantearse si una tecnología así era posible.

En medicina no vamos a indicar los infames experimentos pseudo-científicos del doctor Mengele con los prisioneros de los campos de concentración. De un lado más constructivo, es obra de científicos alemanes de esa época la primera relación directa entre el tabaco y el cáncer de pulmón -lo que hizo que durante varios años estuviera prohibido fumar en la Luftwaffe-. También fueron ellos los inventores de la metadona y de los pesticidas modernos.

domingo, febrero 24, 2008

La cuarta Cruzada: Cristianos contra cristianos

Las Cruzadas, el hecho de dar un significado religioso a las luchas que, durante toda la Edad Media, se daban entre príncipes cristianos y musulmanes, significaron de alguna forma la internacionalización de la guerra. La primera acción basada en la idea de Cruzada ocurrió en la España de la Reconquista. Alfonso VI de Castilla, tras su aplastante derrota en Sagrajas frente a los Almorávides, pide ayuda a a caballeros extranjeros para resistir en Toledo y la frontera del Tajo los continuos ataques musulmanes.

Los orígenes de las Cruzadas nacieron de un sentimiento espontáneo de peregrinos cristianos que visitaban los Santos Lugares. Estos iban cada vez más en grupos armados, pese a que los árabes, muy tolerantes, no les oponían ningún obstáculo. Este sentimiento fue aprovechado por el papa Urbano II, que predicó la primera Cruzada en 1095, con la finalidad de desviar las actividades belicosas de los señores feudales. Además, de esta forma se permitía hacer una exhibición de fuerza ante su debilitado enemigo, la Iglesia Ortodoxa de Oriente, al enviar mercenarios a la defensa del Imperio Bizantino. Tuvo un éxito extraordinario, miles de caballeros cruzados de toda Europa se agruparon en Constantinopla y conquistaron Jerusalén, y se crearon órdenes militares que lo mantuvieron durante casi cien años.

Sin embargo, durante las siguientes Cruzadas, los reyes tienen un papel cada vez más importante, que incluso choca a veces con la dirección pontificia. Hombres de negocios italianos financian las infructuosas expediciones de San Bernardo de Claraval, y luego de Ricardo Corazón de León junto al emperador Federico Barbarroja.

Los problemas financieros de la cuarta Cruzada

El papa Inocencio III quiso cambiar esta situación predicando una cuarta Cruzada. Evitando cuidadosamente que los reyes asuman su dirección, planifica un ataque muy organizado contra Egipto, corazón del imperio de Saladino. Contrató a los venecianos el transporte, logística y refuerzo de tropas, y nombró al italiano Bonifacio de Montferrato, descendiente de cruzados, como líder del ejército. En 1202, más de 30,000 cruzados, en la mayoría franceses, se comprometieron a estar listos para partir hacia El Cairo, algo que sin embargo nunca sucedió.

En Venecia se presentaron sólo una tercera parte de los soldados prometidos, y con ellos poco más de la mitad de los marcos de plata necesarios para pagar. Exigiendo los venecianos el pago de las naves, que sí habían construido, se tuvo que llegar a un acuerdo entre las dos partes. Finalmente, el duque Enrico Dandolo de Venecia, hábil diplomático y sobre todo hombre práctico, consiguió atraer la Cruzada para sus propios intereses.

Pese a que el papa Inocencio había prohibido expresamente a los cruzados "cometer actos atroces contra otros vecinos cristianos", los venecianos exigieron como pago a los caballeros que tomaran la ciudad de Zara, rebelde a Venecia y bajo la protección del rey Emerico de Hungría y Croacia, que sin embargo había mostrado apoyo a la Cruzada. Algunos cruzados, decepcionados, volvieron a casa, mientras la mayoría se enfrentaban a una amenaza de excomunión tras tomar la ciudad.

Mientras esto ocurría, Bonifacio, el en teoría líder de la expedición, con intención de recuperar la iniciativa y salvar la Cruzada, se reunió con Alejo el Ángel, cuñado de su primo, e hijo del emperador bizantino Isaac, depuesto hacía algunos años por su tío -también Alejo- que ahora ostentaba el poder en Constantinopla. Alejo prometió financiación y refuerzos a la expedición si le ayudaban a recuperar el trono. La mayoría de los cruzados aceptaron, y especialmente los venecianos, ya que el usurpador había expulsado a sus mercaderes al llegar al poder.

El sinsentido

La ciudad cayó con la rápida huida del emperador, y Alejo IV fue coronado emperador de Constantinopla. Sin embargo, encontró enormes problemas para encontrar el oro y plata que había prometido a sus socios, pese a fundir grandes cantidades de objetos valiosos que existían en la ciudad. Este ataque a las posesiones de la población, junto con la antipatía creciente hacia los extranjeros que ocupaban su ciudad, causaron luchas continuas entre griegos y cruzados en las calles y en la corte.

En Enero de 1204, un cortesano líder del movimiento antilatino acabó estrangulando al emperador -la manera favorita de derrocar en Bizancio- y se autoproclamó Alejo V. Lo primero que hizo fue terminar el contrato con los cruzados y expulsarlos de la ciudad. Éstos asaltaron la ciudad, pero fueron repelidos por la fiera resistencia de la población griega.

La desmoralización de los cristianos los puso al borde de la retirada. Sin embargo, los clérigos que les acompañaban hicieron uso de un discurso efectivo, desoyendo las continuas órdenes del papa Inocencio de que cancelaran este ataque contra cristianos: esta acción no era un castigo de Dios por sus pecados, sino una prueba a sus espíritus. Eran los griegos, asesinos y traidores al asesinar a su patrón, y literalmente "peores que los judíos", los que merecían la muerte. El resultado de estos ánimos fue efectivamente la toma de la ciudad días más tarde, pero seguida de un saqueo considerado como el más violento y humillante de la Historia.

Durante tres días, y pese al intento por parte de los venecianos de restablecer la calma, los caballeros franceses participaron de una locura en la que continuamente pasaban a cuchillo a la población, destruían obras de arte, quemaban libros, asesinaban a clérigos y violaban a monjas. El historiador bizantino Nicetas Choniates cuenta en su crónica del saqueo de Constantinopla que los cruzados pasaron días emborrachándose en la sala capitular del palacio imperial, mientras una prostituta ocupaba el trono. El papa Inocencio, en sus cartas de 1205, escribe sobre la vergüenza que siente hacia las acciones de los cruzados, y el cisma definitivo entre la Iglesia Romana y la Iglesia Ortodoxa: "¿Cómo podría volver, la Iglesia de los griegos (...) a una unión eclesiástica y devoción a la Sede Apostólica, cuando se ha visto en los latinos un ejemplo de perdición y oscuridad, y ahora con razón les detesta más que a perros?".

Después del fin

La creación del Imperio Latino de Oriente, partido en una serie de estados pertenecientes a venecianos y señores franceses, fue vista como un elemento decisivo para el éxito de futuras Cruzadas. En realidad, las traiciones, exilios y asesinatos se sucedieron entre la nobleza durante el medio siglo que duró el Imperio, y el emperador latino se mostraba siempre incapaz de otener el apoyo de la población griega del territorio y de resistir las embestidas de turcos y búlgaros. De hecho, es a partir de un territorio griego, Nicea, que Miguel Paleólogo consigue asegurar la reconquista de Constantinopla en 1261 y la restauración del Imperio Bizantino. Sin embargo, la antes gran ciudad de Oriente nunca se recuperó, y el Imperio se volvió una degeneración de lo que era hasta la caída en manos turcas.

A partir del siglo XIII la idea de Cruzada decae, como algo fuera de su tiempo. Es blandida en muchas ocasiones como excusa para hacer la guerra contra herejes o príncipes enemigos de Roma, de modo que su poder moral se termina agotando en toda Europa excepto en Chipre, asiento de los reyes de Jerusalén, y Rodas, base de los Hospitalarios, que seguirán soñando obsesionados con la idea durante dos siglos más.

jueves, febrero 07, 2008

El infierno de Kursk

La batalla de Kursk no sólo fue la mayor confrontación de tanques de la Historia, sino también el punto de inflexión de la Segunda Guerra Mundial. A partir de este punto, la Alemania de Hitler dejó de tener la iniciativa en el frente del Este para pasar a defender, algo que no cambiaría durante el resto de la guerra.

Barbarroja

La invasión de Rusia -operación Barbarroja, comenzada el 22 de Junio de 1941 y pensada para ser una conquista rápida, antes de que llegara el invierno- había ido bien para los alemanes en los primeros meses de lucha. Pese al comienzo demasiado tardío de la operación -el invierno ruso iba a llegar de todas formas- y haber infravalorado el poder de resistencia de la Unión Soviética, el ejército alemán contaba con mucha más preparación y mejor apoyo logístico. El factor sorpresa, el apoyo aéreo y la desorganización soviética permitieron un avance de 50 km diarios. En Agosto, la Wehrmacht ya estaba a poco más de 100 km de Leningrado, Kiev y Smolensk. Pero un inesperado cambio de planes alteró el ritmo de la invasión.

Hitler siempre se había creído un genio militar, y algunos aciertos estratégicos durante la guerra -mayormente, corriendo grandes riesgos- le convencieron para tomar personalmente el mando de los ejércitos del frente oriental. Los planes iniciales del plan eran, además de tomar Leningrado, enviar al sector Ejército Sur a tomar el control de los ricos pozos petrolíferos del Cáucaso, y al Central hacia Smolensk y directamente a Moscú, que debería estar ocupada antes del invierno. Sin embargo Hitler tomó una decisión desconcertante, contra la opinión de todo el Alto Mando: detuvo el avance a la capital para reforzar el Ejército Sur, que estaba combatiendo muy duramente en Kiev.

A Hitler se le había metido en la cabeza que la ciudad ucraniana debía ser tomada, pero debido a la férrea resistencia por parte de la población, el sitio terminó durando hasta Octubre, ralentizando todo el avance hacia el petróleo del Cáucaso. El resultado fue que, a la llegada del invierno, no se había alcanzado el crucial acceso a los pozos. A su vez, el grueso del sector Central, el IV Ejército de la Wehrmacht, estaba a las puertas de Moscú, pero debilitado a causa de este refuerzo inesperado, se había entretenido demasiado en Smolensk, y también carente de suministros, no podía avanzar más.

De atacantes a atacados

Tras la reorganización soviética, la expulsión de los nazis de Moscú y la estabilización relativa del frente ocurrida en el invierno, en 1942 los alemanes trataron de ocupar finalmente el Cáucaso. Sin embargo, de nuevo los conflictos de Hitler con el Alto Mando hicieron que la Operación Azul se convirtiera en un torpe avance que acabó atrapando a los alemanes en la batalla de Estalingrado, en la que perdieron a su mayor fuerza de elite, el VI Ejército.

El mariscal Von Manstein consiguió sin embargo contrarrestar la contraofensiva proveniente de Estalingrado, e incluso avanzar en Jarkov durante el mes de Marzo de 1943. Entonces propuso al Alto Mando tender una trampa que, atrayendo al Ejército Rojo hacia los restos del VI Ejército alemán, realizaría una maniobra envolvente que atraparía a los rusos en la cuenca del Donetz. Hitler, reacio a ataques envolventes, no aprobó el plan y se centró en Kursk, una zona entrante en el recto frente ruso.

El objetivo era demasiado obvio: los rusos previeron el ataque, que todavía les dio más ventaja al retrasarlo hasta Julio -Hitler quería que los nuevos carros Panther llegaran al frente-. Los generales Rokossovsky y Vatutin habían instalado decenas de cinturones defensivos, y disponían de planes de retirada progresiva conforme los alemanes fueran avanzando. Los rusos sabían que el ataque iba a venir de manos del enorme número de tanques que se habían acumulado allí. Cuando éstos comenzaron la Operación Ciudadela el 5 de Julio, más de un millón de minas antitanque diezmaron las columnas de acorazados. La artillería y aviación rusas, que tras dos años de campaña ya eran comparables en número y preparación a las alemanas, diezmaron el apoyo artillero alemán.

Aunque los Panzer seguían siendo un arma formidable apoyada por la Luftwaffe, no tenían el apoyo de infantería adecuado, y los soldados rusos fueron capaces de destruirlos fácilmente con cañones antitanque o simples cócteles molotov. Además, los nuevos modelos -Tiger y Panther- eran muy escasos y no dieron el resultado esperado. Más de la mitad quedaron fuera de combate el primer día por problemas con su sistema de refrigeración.

El 12 de Julio, los alemanes creyeron estar ante el final de los cinturones defensivos rusos. Sin embargo, al entrar en Prokorovka, la SS-Panzerkorps se encontró de frente con toda una división blindada de T-34 soviéticos. El mayor combate de blindados de la Historia (400 alemanes frente a 900 soviéticos) terminó en empate técnico, pero fue una enorme derrota moral para los nazis, que creíanestar cerca de la victoria. El 17 de Julio, cuando los soldados de la Wehrmacht vieron cómo todos los Panzer eran retirados y trasladados al nuevo frente de Sicilia, supieron que pasaban a la defensiva. Los contraataques soviéticos empezaron de inmediato. Los atacantes se convertían en atacados.

jueves, enero 17, 2008

Historia de la escritura

Se suele decir que la historia de una civilización comienza con la llegada de la escritura, ya que le permite comenzar a tener registros históricos, comunicarse entre la población y facilitar los complejos procesos de la administración y el comercio. Ya aparecieron precursores de la escritura en época prehistórica en forma de pinturas y petroglifos en madera y roca. Aunque se usaban para ritos religiosos, algunos petroglifos neolíticos ya eran herramienta de comunicación, por ejemplo en Escandinavia eran útiles para delimitar territorios entre tribus. También se han encontrado lo que parecen mapas cartográficos y astronómicos.

Dibujos, ideas y fonemas

Unos pocos milenios antes de Cristo, las nuevas necesidades de las sociedades urbanas provocan la creación de sistemas de escritura más o menos estandarizados. Estos sistemas surgen independientemente en diversos puntos del planeta, pero es interesante que todos siguen la evolución lógica del cerebro humano: comenzando por sistemas de pictogramas, o ilustraciones simbólicas de objetos. Estos signos se van alejando del concretismo y la unicidad típica de los petroglifos hasta derivar en puras representaciones de conceptos e ideas, los ideogramas. Obviamente, al representar ideas universales, se observan símbolos similares en muchas escrituras antiguas no relacionadas.

De los primeros sistemas de escritura logográficos -compuestos por pictogramas e ideogramas- los más relevantes fueron los desarrollados en Oriente Medio alrededor del cuarto milenio antes de Cristo. En Mesopotamia y Egipto desde antiguo se utilizaban fichas con grabados para inventariar productos comerciales. Esto derivó en Mesopotamia, alrededor del 3400 a.C., en tablas en las que se grababan símbolos numéricos, y luego pictogramas, por medio de cuñas triangulares. Es lo que se conoce como cuneiforme, donde los signos eran dibujos hechos mediante complejas combinaciones de muescas. A partir del 2900 a.C. los pictogramas se fueron haciendo más simples y abstractos para acabar algunos perdiendo su significado y representar sílabas del lenguaje sumerio. Sin embargo, algunos sistemas de escritura como el hurrita y el hitita, evolucionaron a partir del cuneiforme en su época logográfica, por ello han sido muy difíciles, si no imposibles, de descifrar por los arqueólogos. Progresivamente, a partir del siglo VI a.C., la escritura cuneiforme fue sutituida por las caligrafías arameas.

El sistema de escritura egipcio, de época similar, estuvo relacionado con el cuneiforme, aunque era más frecuente escribirlo en piedra o yeso, y luego en papiro, con una técnica muy estilizada. En Egipto se conocen sistemas de logogramas que datan del 3200 a.C, de los que emergieron, mil años después, los conocidos jeroglíficos. Los jeroglíficos eran sistemas compuestos por logogramas, determinantes -que matizaban significado según el contexto- y fonemas, que fueron efectivamente el primer alfabeto de la Historia. El uso del alfabeto fue evolucionando en el meroítico, a la vez que se extendía y sustituía los logogramas por toda Mesopotamia, donde surgieron, en el último milenio a.C., alfabetos en escritura cuneiforme, como el ugarítico y el persa.

Estos sistemas de escritura eran difíciles de dominar, y durante siglos sólo la reducida clase de los escribas tenía los conocimientos para hacerlo. Toda la literatura de la época salía de las diferentes escuelas de escribas, donde ingresaban personas de altos estratos sociales al servicio de templos o autoridades militares. En Mesopotamia, con la adaptación del cuneiforme a las nuevas lenguas en épocas acadia, babilonia y asiria, y en Egipto con la adopción del demótico, éste se fue simplificando y extendiendo entre la mayoría de la población, pese a los esfuerzos de los escribas de mantener su posición manteniendo las inscripciones cultas, como el cuneiforme sumerio y el jeroglífico egipcio para usos religiosos, diferenciándose cada vez más de la escritura popular.

La trascendencia fenicia

Alrededor del siglo XI a.C., una forma alfabética de jeroglífico, el hierático, evolucionó. En el cuerno de África se convirtió en el alfabeto Ge'ez o etíope, y hacia el norte fue adoptado por hablantes de lengua semita hasta convertirse en el alfabeto fenicio, de tipo abjad -es decir, sin fonemas para vocales-.


Posteriormente, con la colonización fenicia, se convirtió en el principal sistema de escritura del Mediterráneo, del que surgieron la mayoría de los alfabetos que conocemos hoy. En su vertiente occidental, los griegos adoptaron este alfabeto y le introdujeron las vocales, del que evolucionaron bastante directamente el alfabeto etrusco y el latino. Éste último derivó sólo en forma -en el Imperio Carolingio se introdujeron las minúsculas- durante la Edad Media, y gracias a la extensión del Cristianismo Romano y la transcripción de la Biblia, se extendió por todo Occidente. Tuvo que competir en el Este de Europa, sin embargo, con el cirílico, evolución del glagolítico, otra variante del griego establecida en el siglo IX por San Cirilo. El cirílico, inventado en el siglo X por San Clemente de Ohrid, en Bizancio, fue usada para la liturgia y la transcripción de la Biblia en todo el territorio de la Iglesia Ortodoxa -recientemente, en el siglo XVIII, Rumanía adoptó el alfabeto latino-.


En Egipto, el copto apareció en el siglo I a.C. como una transformación al alfabeto griego del antiguo demótico. Entre la población celta y germánica se extendieron los alfabetos ogham y rúnico, relacionados con el griego, y utilizados antes de la cristianización, talladas en roca o madera, con finalidad ritual o mágica. Otros alfabetos derivados del griego surgieron como soluciones prácticas, para permitir una transcripción de la Biblia adaptable a la fonética del lenguaje. En el siglo IV, el obispo Ulfilas creó en Nicópolis el alfabeto gótico, que sustituyó la escritura rúnica y se usó durante siglos en Europa Septentrional. El alfabeto armenio fue inventado a principios del siglo V por San Mesrob con idéntifa finalidad, al igual que el alfabeto georgiano, supuestamente relacionado también con el arameo pero que todavía se considera un misterio.

La variante oriental del alfabeto fenicio, el arameo, siguió siendo un abjad. De él surgió directamente el hebreo en el siglo X a.C., y unos siglos más tarde, a partir de una variante popular en letras minúsculas, el árabe y el brahmánico. Gracias a la expansión del Islam durante la Edad Media, el árabe se convirtió en la escritura oficial de los grandes imperios musulmanes, desde Al-Andalus hasta Persia. Poco a poco sustituyó otros alfabetos arameos, como el orkhon y el sogdian en antiguos territorios turcos, y el tifinagh, de origen bereber, actualmente usado muy minoritariamente por los tuaregs.

La escritura aramea llegó a la India a través de comerciantes persas, y se extendió por la península en el siglo III, durante el reinado de Asoka, que ya utilizaba una forma de alfabeto devanagari para escribir sus edictos. A lo largo del tiempo esta familia de alfabetos sufrió muchos cambios, para adaptar la fonética de la lengua semita a las diferentes lenguas, con muy diferentes orígenes, de la India y el Sudeste asiático -devanagari, nagari oriental, oriya, gujarati, ranjana...-. Con el budismo, el alfabeto brahmánico antiguo se extendió en los territorios practicantes. Hacia el norte, derivó hacia los alfabetos mongol, tibetano y phags-pa. Éste último, creado en época de Kublai Kan para adecuarse mejor a la fonética china y mongol, terminó siendo un modelo para el rey Sejong de Corea, en el siglo XV, para crear un nuevo alfabeto que combinara los bloques silábicos brahmánicos con ideogramas y fonemas y así sustituyera al chino, poco adecuado a la fonética coreana. Tras siglos de resistencia por parte de las clases aristocráticas y adeptos confucianistas, el alfabeto hangul se convirtió en oficial con la aparición del nacionalismo coreano bien entrado el siglo XIX.

Escrituras de Oriente

Con un origen totalmente independiente, surgió la caligrafía china. Se sabe con certeza que en el 1500 a.C., durante la dinastía Shang, ya existía un sistema de escritura, aunque hallazgos recientes en China central han descubierto signos similares al chino moderno en esculturas datadas en el noveno milenio antes de Cristo, pudiendo convertirse en la escritura más antigua de la Historia. El lenguaje chino, en su origen, estaba formado por palabras monosilábicas, de manera que cada carácter sólo podía definir un concepto -ideogramas-. En la actualidad, es la única escritura no basada en un alfabeto fonético, aunque muchos caracteres muestran indicaciones de pronunciación. Ante la diversidad de lenguas chinas existentes, durante la dinastía Qin se formalizó la misma escritura para todas ellas, algo que se ha conservado hasta la actualidad.

En el siglo IV, el chino llegó a Japón, pero no se usó la caligrafía china para escribir el japonés, propio de iletrados, hasta la invención del man'yogana. Esta escritura por bloques silábicos, utilizada en origen para escribir poesía, dio valor fonético, en lugar de semántico, a los caracteres chinos, haciéndola apta al idioma. Del man'yogana proceden los actuales hiragana y katakana. Los ideogramas o kanji son calcos del chino, utilizados originalmente para definir nuevos conceptos que venían de China. En la era Meiji se dedicaron esfuerzos a simplificar el idioma e introducir caracteres latinos en palabras importadas.

Formas olvidadas

Por supuesto, el éxito de estos sistemas de escritura vino acompañado de la desaparición de otros también milenarios y surgidos paralelamente, que por ser menos adecuados al lenguaje o por motivos sociopolíticos, fueron sustituidos por los nuevos. Ejemplos de ellos son la escritura harappa del valle del Indo, todavía sin descifrar, o el sistema lineal minoico-micénico, desaparecido con la llegada del alfabeto griego.

La enorme difusión de la escritura latina por todo el mundo, tras la colonización y el uso en Europa de mejores soportes para ella, especialmente el papel y la imprenta, hizo que la mayoría de las lenguas del mundo acabaran adoptándola. Esto ocurrió tanto en lugares en los que no existía método de escritura, como en otros en los que sí que existía algún tipo de sistema de signos más primitivo, generalmente ideográfico. Todos ellos acabaron desplazados y desapareciendo. En la América precolombina el más desarrollado era el sistema maya, esculpido en piedra o pintado en cerámica, de ideogramas muy laboriosos, que se perdió con la caída de su cultura. También se cree que los incas tenían el suyo, elaborado a partir de hilos anudados, pues éstos formaban un sistema de símbolos con repeticiones, aunque no ha sido descifrado. En África también existían escrituras de origen indígena, el sistema nsibidi era usado por la sociedad secreta de los Efiks que gobernaban en Nigeria.

lunes, diciembre 31, 2007

Mujeres de Africa

En Africa subsahariana, la mujer ha tenido siempre un papel importante. Pese a ser, en general, una sociedad tradicionalmente patriarcal, una parte institucionalizada del poder, que limitaba al rey, la tenía una pariente suya (madre, hermana, tía o prima). También la reina consorte tenía frecuentemente un poder de decisión igual al del rey en la mayoría de las cuestiones, como ocurría en el imperio de Mali. Asimismo, no era raro el caso en que una mujer se convertía en reina, aun existiendo sucesores masculinos al trono. Era característico que las mujeres participaran en la guerra. En el Asante y Dahomey existía un cuerpo de mujeres con el que el rey formaba expediciones militares.

Anna Zingha (1582-1663), reina de Matamba-Ndongo, dominó durante treinta años la historia de la actual Angola hasta su muerte a los 82 años, y opuso una feroz resistencia a los portugueses, que terminaron respetando las fronteras de su reino. Los portugueses habían encontrado en Angola un territorio inusualmente fértil y ocupado por una población comerciante y muy productiva en productos agrícolas, pieles y diamantes. Tras un siglo de lucha se hicieron con la costa del país, estableciendo en Luanda un importante centro exportador de diamantes y esclavos. Hermana del rey Mani Ngola, Zingha fue enviada a parlamentar con el virrey Joao Correia Da Souza, y fue tan hábil que consiguió pasar de una situación de derrota, a que los portugueses retiraran sus tropas de territorio Matamba. En 1624 sucedió a su hermano como reina, e hizo frente a las ofensivas portuguesas sin ceder ningún territorio, reorganizando el ejército, formando alianzas con reinos vecinos (e incluso con Holanda) y constituyendo una eficaz policía secreta.

Amina, reina de Zazzua (1533-1610), es conocida como una gran reina guerrera de Nigeria. La madre de Amina, Bakwa de Turunka, ya era reina de Zazzua, una ciudad-estado Hausa, título que ya ostentaba su abuelo. Amina fue educada en las habilidades del gobierno y la guerra, y luchó en batallas junto a su hermano Karama, que se convirtió en rey a la muerte de su madre. A la muerte de éste, en 1576, Amina le sucedió con 43 años. Usó sus conocimientos estratégicos para expandir el territorio de Zazzua hacia la boca del Níger, y hacia Kano y Katsina al norte. Estas conquistas llevaron a una etapa de prosperidad del reino, la apertura de rutas comerciales y la llegada de nuevos tributos. Se levantaron murallas de barro en todas las ciudades, conocidas aún hoy como las "murallas de Amina". La reina se negó a casarse y no tuvo hijos.

En el reino de Waalo, en Senegal, próximo a la colonia francesa de Saint-Louis, la reina Ndete Yalla consiguió mantener su territorio en paz durante diez años e impuso un impuesto a los colonos cada vez que utilizaran transporte fluvial en el río Senegal, y cuando éste se dejó de respetar, no dudó en decretar en 1855 la expulsión de todos los extranjeros, lo que significó la guerra. En la actual Costa de Marfil, una mujer, Pokou, tomó las riendas de su tribu, conocidos como Baoulé, para salvarlos del exterminio, cuando la confederación Asante de Gana, fundada por su tío-abuelo, se desmembró, en un exilio trágico que se convirtió luego en leyenda.

Algunas reinas no estaban libres de crueldad. En Madagascar, la reina Ranavalona tomó el poder a la muerte de su marido el rey Radama (asesinado bajo orden suya, según se cree). Hizo ejecutar a los misioneros cristianos en la isla, decretó la expulsión de todos los extranjeros en 1857, y formó un reinado de terror en el que ordenaba miles de ajusticiamientos al año. También se habla de que en el territorio de los Dschaks en el interior del Congo, surgió cierta vez una reina que, tras derrocar a su madre y matar a su hijo, formó un estado femenino en el que los hombres eran esclavizados, sacrificados o asesinados. Las mujeres embarazadas tenían que dejar el territorio hasta que dieran a luz, si traían una niña. La subsistencia de su reino, carente de actividad agrícola, fue posible durante años gracias al saqueo de pueblos vecinos, con los que luchaban sin parar.

También hubo mujeres profetas, como Kahina, sacerdotisa bereber de Mauritania, que se puso al frente de las tropas del país e inflingió la primera derrota importante a los árabes en el año 690. Kimpa Vita en el Congo, en el siglo XVII creó una religión mezclando conceptos católicos y africanos, y que se atrajo el apoyo de un gran sector de la aristocracia congoleña para expulsar a los extranjeros del país. A los 24 años es acusada de brujería y quemada viva junto a su hijo.

Además de en la política, la mujer africana ha tenido y tiene un importante papel en la economía. Las mujeres africanas han sido desde siempre excelentes en la organización de los recursos domésticos, a causa del total desinterés tradicional del marido. Esto ha permitido a las mujeres crear redes comerciales para focalizar estas habilidades organizativas y dotes de comunicación. Hoy en día, el 80% de los comerciantes autónomos en Africa Subsahariana son mujeres, y existen importantes redes comerciales de mujeres en lugares como Accra (Gana) y Nairobi (Kenia). Es de destacar, históricamente, la vida de Tinubu, en el siglo XIX, una mujer yoruba que comenzó vendiendo papilla de maíz y más tarde, con el apoyo de un grupo de comerciantes mayoristas, creó un negocio de tráfico de esclavos, que en tiempos de la abolición abandonó por el comercio de aceite de palma. Acabó convirtiéndose en la mayor intermediaria del comercio euroafricano de la zona, y gracias a su creciente influencia, se convirtió en la principal consejera del rey de Lagos. Tras ser desterrada del reino por los británicos, se enriqueció con el comercio de armas y se convirtió en una heroína de su ciudad natal Abeokuta en la resistencia contra los europeos y los vecinos reyes de Dahomey.

martes, diciembre 18, 2007

Historia de un beso

Uno de los más famosos besos de la Historia es el que tuvo lugar entre los líderes comunistas Erich Honecker, de Alemania Oriental, y Leónidas Breznev, de la Unión Soviética, durante el 30 Aniversario de la República Democrática Alemana en Junio de 1979. Pese a la polémica y el ridículo que desató en Occidente, era realmente un signo común de solidaridad socialista, muy usado desde tiempos de Jruschov. Se conoce además que ambos mandatarios eran muy besucones*. Sin embargo, este beso tiene más historia.

El buen beso

Honecker se había convertido en líder del Partido Socialista Alemán en 1971, tras la caída en desgracia de WalterUlbricht, gracias al apoyo de Breznev, y en 1976 había llegado a presidente del Consejo de Estado de la RDA, también con ayuda de éste.

En el nuevo espíritu de la "détente" de los años 70, la Unión Soviética consiguió por parte de Estados Unidos, a cambio de una relajación de las tensiones armamentísticas, el reconocimiento de su área de influencia en Europa del Este. En este ambiente político había lugar para la "Doctrina Breznev", que imponía el derecho de intervención militar soviética en los estados socialistas europeos. Así ocurrió por ejemplo en la invasión de Praga por el Pacto de Varsovia en 1968, ante la pasividad de los aliados Occidentales.

Honecker lanzó una serie de reformas económicas en RDA que llevaron al país a un llamado "socialismo de consumo", que resultó en una mejora de la calidad de vida de la población. Aparte de esto, las relaciones con su análogo soviético fueron una verdadera historia de amor. La RDA y la Unión Soviética se necesitaban mutuamente, la primera convirtiéndose en el mayor defensor ideológico del comunismo en una época en la que este sistema se encontraba más que cuestionado. Por su parte, la Unión Soviética garantizaba la intervención del Ejército Rojo en Alemania en el caso de una revuelta popular como la de Praga, algo más que posible dado el número de opositores al régimen de Honecker. Por último, a la RDA le interesaba alejar toda posibilidad de reunificación alemana, por tanto le venía muy bien seguir la política de la "détente".

Hoy en día, una versión pictórica del "Beso Fraternal" puede verse en la cara oriental de los restos del muro de Berlín, pintado por Dimitri Vrubel tras la caída. Mirándolo detenidamente, uno puede ver que este beso es de tragedia griega, un beso de los que ahogan, de esos en los que los amantes se comprometen demasiado el uno al otro, pese a saber que no hay ningún futuro en la relación envenenada. Y es que la obra se llama realmente "El Beso de la Muerte", y debajo del dibujo puede leerse el lema "Dios, ayúdame a sobrevivir a este amor letal".

El mal beso

Efectivamente, cuando Mijail Gorbachov llegó al poder, el romance terminó. La única ambición de éste era salvar su país de la ruina económica, tras las precarias condiciones en las que lo había dejado Breznev. Tras presentar la serie de reformas de reestructuración (perestroika) y abertura (glasnost) que iba a llevar a cabo, Gorbachov anunció el fin de la Doctrina Breznev: la Unión Soviética ya no tenía voluntad de imponer el régimen político en ningún país de Europa del Este.

En la visita oficial de Gorbachov a Alemania Oriental, en Octubre de 1989, Honecker tenía intención de pedir una ayuda fundamental a la Unión Soviética para mantener el orden en el país. Sin embargo, a su llegada, la relación se había enfriado: el beso protocolario que le dio Gorbachov distaba mucho del de diez años antes. Éste más quería decir "estás solo, amigo". Menos de un año después, la RDA había dejado de existir.


* Un chiste de la época mostraba a Breznev mirando el avión de un mandatario extranjero que acaba de partir, y exclamando: "Como político, es horrible... pero hay que ver cómo besa!".

domingo, diciembre 02, 2007

El explorador rojo

Una Saga medieval cuenta la historia de Erik, llamado "el Rojo", uno de los más grandes exploradores vikingos. El mote de "el Rojo" se refiere probablemente a su color de pelo, y tal vez también a su temperamento feroz. Nació alrededor de 950 en el distrito de Jaeren de Rogaland, Noruega, pero su familia se instaló en el Oeste de Islandia después de que su padre, Thorvald Asvaldsson, fue desterrado por un asesinato. Errar se convertiría en una costumbre durante toda su vida. Así pues, ocuparon una tierra en Hornstrandir, y vivieron en Drangar, donde se convirtió en un líder vikingo.

Continuo destierro

Tras la muerte de su padre, se casó y se desplazó al sur en Haukalar. Allí, cuando sus sirvientes estaban allanando tierras para hacerlas cultivables, por accidente causaron un corrimiento de tierras en la granja de su vecino Valthjof. Un familiar de éste, llamado Eyjolf Saur, mató a los sirvientes por esta desgracia, y como venganza, Erik mató a Eyjolf. Esto le costó la expulsión de la región, y se instaló en Sudrey.

Alrededor del año 982, la tragedia volvió a acompañarle en una reyerta con su vecino Thorgest, a causa de unas vigas que le había prestado y nunca le devolvió. Cuando Thorgest se negó a devolvérselas, Erik robó las vigas. Se produjo una gran pelea, terminando con la muerte de dos hijos de Thorgest. En consecuencia, en el próximo evento del Thorsnes Thing, donde se llevaban a cabo juicios anualmente, los islandeses decidieron condenar a Erik de estos asesinatos y le desterraron del país.

Erik el Rojo, considerando que no había tierra que le acogiera, decidió buscar una. Había oido hablar del descubimiento de nuevas tierras al Oeste, unos 50 años antes, por el explorador Gunnbjorn, hijo de Ulf el Cuervo. Preparó un barco y partió de Snaefellsnes, prometiendo volver si encontraba la tierra. Sus amigos Thorbjorn, Eyjolf y Styr, junto con otra tripulación, se unieron a él en su destierro.

Después de tres semanas consiguió llegar a tierras norteamericanas y rodeó la franja Sur de una gran isla, tras lo cual navegó al Norte por la costa occidental. La encontró deshabitada y, en su mayor parte, libre de hielo y consecuentemente condicionada para el crecimiento y prosperidad. Según la Saga, pasó allí sus tres años de exilio explorando la tierra y poniendo nombre a sus lugares.

El Nuevo Mundo

Cuando Erik volvió a Islandia trajo consigo historias de la nueva tierra que llamó "Groenlandia" (de "Groen", verde). Aunque el clima altomedieval era más suave que el actual, Erik puso a propoósito un nombre más atractivo que Islandia (de "Is", hielo) para motivar a colonos potenciales. Como explicó, "la gente estará más motivada a ir allí si tiene un nombre favorable". Debía ganar el favor entre la gente, ya que sabía bien que el éxito de una colonia en Groenlandia necesitaría el apoyo del mayor número de gente posible.

Su estrategia tuvo éxito, ya que unas 600 personas, especialmente las que vivían en tierras pobres de Islandia, se le unieron en el viaje a Groenlandia en la primavera del año 985, en lo que fue una de las mayores expediciones árticas de la Historia. 25 barcos salieron de Islandia en este peligroso viaje, de los que 14 llegaron a Groenlandia. Establecieron dos colonias en la costa suroeste: Vestribyggd (al Oeste, cerca de la actual Godthab), y Eystribyggd (al Este, en la actual Julianhab). En este último Erik estableció el edificio Brattahlid, de donde gobernó sus colonias como Jefe Supremo, título respetable que en la práctica le daba independencia respecto a Islandia. Aunque estos hechos se cuentan como leyenda, pruebas de carbono de restos arqueológicos de lo que se cree ser Brattahlid revelan esta fecha de manera precisa. Allí se fundó el primer Thing (parlamento) groenlandés, basado en el islandés. Las leyes no estaban centralizadas sino que se decidían por el pueblo, y no se escribían, sino que un representante de las leyes electo las memorizaba. También se construyó en este lugar la primera iglesia cristiana en el Nuevo Mundo, Thjodhildakirkja, por el hijo de Erik, Leif Eriksson.

En los años siguientes llegaron más colonos de Escandinavia y ocuparon gradualmente la costa suroeste de Groenlandia, que de hecho era la única zona apta para la agricultura. Había unas 400 granjas en el territorio, que albergó a 5000 personas en su mejor momento. Durante los veranos, ejércitos de hombres eran enviados al norte del Círculo Polar en busca de comida y otros productos como focas, marfil de morsas, y ballenas. En estas expediciones probablemente establecieron contacto con los Inuit (esquimales), que todavía no se habían desplazado a la zona oriental de Groenlandia.

El comercio floreció con Islandia y Noruega. Los groenlandeses exportaban marfil, cuerdas, ovejas y pieles. El hierro y la leña, ausentes en la isla y necesarios para la construcción, se traían de Europa a los jefes groenlandeses, que lo distribuían entre las granjas cercanas. Aunque la dependencia de las colonias hacia estos productos era alta, el comercio era muy activo al ser el marfil de Groenlandia muy apreciado en Europa, ya que el comercio de marfil de elefante estaba bloqueado por conflictos con el mundo islámico.

En 1002, un grupo de inmigrantes trajo una epidemia que asoló la colonia, causando al muerte de Erik. Sin embargo, las colonias sobrevivieron y se recuperaron con la protección del rey Olaf de Noruega. En 1126 aumentó el control noruego al fundar una diócesis dependiente de la archidiócesis de Trondheim. En 1261 la población finalmente aceptó la supremacía del rey de Noruega y comenzó a pagar tributos, aunque seguía teniendo sus propias leyes.

El declive comenzó en 1348, con la llegada de la Peste Negra y el ataque Inuit al asentamiento occidental. Desde 1380, el comercio con Europa disminuyó gradualmente, acentuado por la prohibición del comercio privado por el nuevo gobierno danés de la Unión de Kalmar en 1397 y la pérdida del interés por las colonias. La población tuvo que ser condonada varias veces de pagar impuestos, y los hallazgos arqueológicos revelan una dieta cada vez más pobre en hombres y animales. En 1418 los piratas ingleses saquearon el asentamiento oriental y a finales del siglo XV, la población vikinga de Groenlandia había desaparecido. La razón definitiva más probable del abandono de las colonias fue que el clima se hizo más frío en lo que se llama la "pequeña edad de hielo". Además, los vikingos nunca aprendieron las técnicas inuit para adaptarse a inviernos fríos, navegar en kakay ni la pesca de focas en anillo.

Los hijos de Erik

El hijo de Erik, Leif Eriksson, también hizo Historia al convertirse en el primer vikingo en explorar las tierras de Vinland y Markland (en la actual Newfoundland, Canadá) alrededor del año 1000. El asentamiento allí resultó un desastre, la colonia de Leifbundir sólo duró diez años. La razón fueron los continuos conflictos con los que ellos llamaban "skraelings" (literalmente, "hombres feos") que, en el primer contacto, mataron al hermano de Leif, Thorvald. Los vikingos ganaban generalmente las peleas, pero pronto se dieron cuenta de que el asentamiento era imposible sin un apoyo militar, y viajaron de vuelta a Groenlandia. Volvieron periódicamente para conseguir leña para la construcción, ya que el viaje era mucho más corto que ir a Islandia. El último viaje conocido a Vinland data de 1347.

domingo, noviembre 11, 2007

Galletas de mijo o de plata

Cuenta Amadou Hampâte Bâ en su libro Mémoires que, en el África Occidental Francesa, el gobernador de Dakkar imponía un impuesto a la población indígena de sus territorios, algo llamado irónicamente entre los africanos "el precio del alma", por ser el impuesto a pagar por el derecho a la vida. Era a través de los comandantes de círculo que las recolecciones de impuestos se hacían efectivas.

"Galletas de plata?"

Un día del año 1916, el gobernador había hecho saber que, a partir de entonces, ya no se podía pagar el impuesto en especie, sino en metálico. El comandante del círculo de Dori convocó a los jefes de las tribus tuaregs para darles a conocer el nuevo reglamento.

Cuando estuvo delante del jefe de las tribus del Logomaten, dijo al intérprete: "Haz saber al jefe que, por orden del gobernador, desde ahora el impuesto ya no se pagará en especie, sino en monedas."

El intéprete se giró hacia el jefe y expresó en la lengua fula de Dori: "El comandante ha dicho que el gran gobernador ha dicho que ahora el impuesto deberá ser pagado en bouddi". Cabe señalar que en fula, la palabra bouddi sirve para designar tanto las monedas de cinco francos como las galletas de mijo cocidas.

El jefe tuareg, muy feliz, sonrió y dijo: "Intérprete! Da las gracias al comandante, y dile que dispongo de una gran cantidad de mijo, y también de sirvientes como para preparar tantos bouddi como quiera, como para alimentar a la población de Dori durante meses y meses!".

El intérprete se dio cuenta del error: "No se refiere a bouddi de harina de mijo, sino a bouddi en dinero." El jefe, confuso, pidió ver una muestra de la galleta que se le pedía. El comandante dio una moneda de cinco francos al intérprete, que se la tendió al jefe. Éste le dio vueltas, la miró, la sopesó, la mordió... después se la devolvió al intérprete: "Esta galleta de plata, dónde se ha cocinado?". Tras escuchar al intérprete, el comandante explotó: "En Francia! De dónde quiere que venga?".

"En Francia?", dijo el intérprete, estupefacto. "Intérprete, dile al comandante que sea razonable. Me pide que le de galletas de plata que se han cocinado en Francia, siendo que él mismo es francés. Yo soy un tuareg de Dori, que sólo sabe fabricar galletas de mijo. Debería ser yo el que le pidiera al comandante galletas de plata de su casa, y no al contrario! Si el comandante quiere que le pague el impuesto que debo a Francia con camellos, bueyes, corderos, cabras, mijo, arroz, mantequilla o esclavos, puedo hacerlo. Pero si exige que le dé las galletas que me enseña y que se cocinan en Francia, entonces quiere pelea. Acepto! Pero le prevengo: el tuareg que yo soy se encuentra en la pelea como pez en el agua!"

Acto seguido, tendió su brazo derecho al comandante: "Intérprete! Dile al comandante que me mire el brazo. No es ni menos blanco ni peor hecho que el suyo. Que mire mi nariz: no es menos recta que la suya. Soy tan blanco como él. Si estuviéramos solos, de hombre a hombre, el comandante no me dictaría su voluntad, porque no es ni más fuerte ni más valiente que yo. Si quisiera, le invitaría a un duelo personal en las dunas, y estaría seguro de vencerle. Pero no... la única ventaja que tiene el comandante sobre mí, y que le permite atormentarme con sus "yo quiero esto" y "no quiero eso", es porque su país es más fuerte que el mío."

Sin saludar, el jefe tuareg salió y saltó sobre su dromedario. No hubo duelo entre el comandante y el jefe, sino una guerra entre Francia y los tuaregs, especialmente las tribus del Logomaten y Oudalan. Fue la gran revuelta de 1916.

jueves, noviembre 01, 2007

Un Retiro que salió caro

El reinado de Felipe IV de España, "el Rey Planeta", fue testigo de uno de los mayores desastres urbanísticos de la Historia Moderna. Se trata del Palacio del Buen Retiro, que su valido el Conde-Duque de Olivares encargó en 1629 para que la decadente Corte se recreara y así apartarla de las responsabilidades del gobierno.

El Buen Retiro

El recinto comenzó siendo un terreno propiedad del Conde-Duque junto al Monasterio de los Jerónimos de Madrid, para luego adquirir tierras contiguas a los marqueses de Poyar y Tavera, además de donaciones de la propia villa, hasta sumar 145 hectáreas.

Se encargó el proyecto a los arquitectos Giovanni Battista Crescenzi y Alonso Carbonell, que diseñaron unos extensos jardines con zonas arboladas y de recreo, estanques, teatros, un coliseo, una leonera y una pajarera para exhibición de aves exóticas. Ya a partir de 1633 las mayores fiestas del rey se celebraban en este recinto, tanto bailes, como corridas de toros, naumaquias, y estrenos de los mejores dramaturgos del Siglo de Oro (Calderón de la Barca, Lope de Vega y Tirso de Molina actuaron allí). Durante su reinado nunca se abrió a la población.

Pero de puertas afuera la realidad era muy distinta. El pueblo de Madrid, agobiado con asfixiantes impuestos para pagar las interminables guerras de Flandes y por una inflación causada por el oro traído de América, se encontraba en un estado de gran precariedad. Y las obras que se llevaron a cabo en El Retiro no hicieron más que causar una mayor carestía, disturbios y críticas.

Por si fuera poco

La obsesión del rey por coleccionar obras de arte le llevó a comprar extensas series de pinturas (más de 800 en diez años) a autores de Madrid, Roma y Nápoles. En 1633 pidió un palacio-museo con interiores lujosos capaz de albergar todas estas adquisiciones. Hubo pues que planificar esta nueva gran construcción, a la que el rey añadía sucesivamente innumerables anexos, y hacerlo de manera rápida y barata para acallar las críticas. El palacio se construyó en sólo siete años, poniendo al país al borde del colapso económico, y utilizando materiales de baja calidad (piedra sólo en la base, los muros eran de ladrillo y el forjado de madera).

A Quevedo se atribuyen los versos "no es buena ocasión / que cuando hay tantos desastres / hagas brotar fuentes de agua / andes haciendo retiros / y no haciendo soledades". Matías de Novoa culpó a Olivares de meterse "a labrar un edificio ridículo y sin provecho y en todas materias inútil, de paredes delgadas y de flacos fundamentos, desfavorecido de la Naturaleza y del Cielo, estéril y arenoso, querido forzarla a la fecundidad y al ornamento de las plantas a peso de dinero, no suyo ni de su patrimonio sino de las sisas de la Villa". En la capital todo eran murmullos y chanzas a propósito del palacio, que fue conocido como "el gallinero" a causa de su fealdad exterior y la gran pajarería que albergaba.

Desde 1735 hasta 1764, cuando se finalizó el nuevo Palacio Real, la familia real tuvo que vivir en el Palacio del Retiro, que detestaba a causa de la delgadez de sus muros y la mala calidad de la construcción. Esta fue finalmente la causa de su final, un deterioro progresivo que, cuando los franceses se instalaron allí en la Guerra de la Independencia, provocó la ruina total del palacio.

El palacio fue fiel reflejo de lo que fue el reinado de Felipe IV, una grandeza sobre pies de barro. Su triste final vino con su demolición por orden de Isabel II, y la recalificación y venta de sus terrenos, que se habían convertido en el centro de Madrid, en lo que fue uno de los grandes pelotazos urbanísticos de la historia de España. Hoy se conserva gran parte de los jardines (totalmente reformados) y un salón de fiestas (el Casón del Buen Retiro).