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jueves, abril 03, 2008

El genio artístico de Austria-Hungría

Viena, al amanecer del siglo XX, era una enorme ciudad, capital del Imperio Austrohúngaro, y el cuarto centro político y financiero del mundo. Es la época clásica de Francisco José y Sissi, los valses y óperas, y los suntuosos palacios y edificios eclécticos vieneses. Sin embargo, cerca de los rancios ambientes de la aristocracia decadente de los Habsburgo y el cerrado racionalismo artístico, existía en la sombra un enjambre de artistas de vanguardia, rebosando de energía intelectual y sensual. Las obras de esta generación "clandestina", progresistas y provocadoras, chocaron constantemente con el conservadurismo de la cultura austrohúngara. Hoy en día, nuestra visión moderna lo considera uno de los movimientos más creativos de la Historia.

Simbolismo vs Realismo

En los últimos años del siglo anterior, llegó a Austria la influencia de la corriente simbolista. Este movimiento había surgido como oposición al realismo y naturalismo imperantes, que habían dejado de tener sentido con la difusión de la fotografía. El simbolismo, en cambio, rechazaba la mera representación de las apariencias en favor de las ideas, una especie de forma de pensar neorromántica y espiritual. Se tratan reflexiones sobre la vida y la muerte, el amor, la divinidad, la naturaleza, las estaciones del año, etc. Especialmente se representa la figura de la mujer, que simboliza por sí misma tanto el deseo como la muerte (Klimt), un ser sensual que se vuelve casi mágico (Mucha) y finalmente simplemente provocador (Schiele).

En medio de este ambiente entre academismo y simbolismo, de las viejas y las nuevas generaciones de artistas de la Escuela de Artes y Oficios de Viena, estudió el joven Gustav Klimt, hijo de un inmigrante de Bohemia. Criado en un ambiente pobre pero cercano al arte, era un ferviente admirador del pintor clasicista Hans Makart. Sin embargo, sus experimentos en motivos alegóricos y sus dorados trabajos en decoración arquitectónica, así como la búsqueda de la simbología transmitida por la sensualidad femenina, terminaron de marcar su estilo personal.

Tuvo de hecho grandes problemas con esto último, cuando realizó las pinturas Filosofía, Medicina y Jurisprudencia para la Universidad de Viena en 1894. Las conservadoras personalidades políticas, estéticas y religiosas del Imperio se llevaron las manos a la cabeza ante el explícito lenguaje sexual de estas obras, que fueron consideradas abiertamente como "pornográficas". Klimt no volvió a aceptar encargos de instituciones públicas.

La secesión vienesa

Mientras tanto, en Francia y Gran Bretaña, surgía el Art Nouveau. Directamente relacionado con el simbolismo, pero con más aportaciones estéticas que de concepto, uno de sus mayores representantes gráficos fue el checo Alfons Mucha, natural de Moravia. Tras fracasar en Viena, movió su estudio a París, donde adquirió un gran prestigio y un inesperado éxito comercial, especialmente en los diseños de los carteles para las obras de la actriz Sarah Bernhardt y en las revistas de difusión simbolista (La plume, 1898). Aun sin estar relacionado con Klimt, también persiguió la espiritualidad mediante la representación sensual del cuerpo femenino, pero tratándolas como personajes intocables dignos de cuentos de hadas.

La versión austriaca de este arte fue representada por el movimiento de la Secesión de Viena, fundado por Klimt y otros artistas en 1897 a imagen de los movimientos de Munich y Berlín. Con los años, influiría más que éstos en las nuevas corrientes del Art Nouveau. El objetivo de la institución se centró en oponerse al insípido eclectismo imperante y fomentar la experimentación en nuevos materiales y formas decorativas que, de nuevo, rompieran con los clásicos de la época. De hecho, construyeron su propio pabellón de exposiciones, diseñado por uno de los componentes, el arquitecto Josef Maria Olbrich. Otros miembros del movimiento fueron los arquitectos Otto Wagner y Josef Hoffman, y el pintor y decorador Koloman Moser.

Durante cinco años, la institución creó efectivamente un nuevo estilo que se secesionaba de todo lo existente, utilizando motivos y formas más puros y abstractos en sus obras. Además, éstas consiguieron mezclar diferentes artes decorativas en una sola -arquitectura, pintura, orfebrería, decoración- acercándose a la idea llamada del "arte total".

En 1903, tres de los principales artistas del movimiento, Klimt, Hoffman y Moser no pudieron soportar convivir con una facción que se oponía a la fusión de las artes decorativas -los llamados naturalistas-, y fundaron independientemente el Wiener Werkstätte. Es este instituto el que creó el estilo más verdaderamente distintivo de la corriente Art Nouveau, la aplicación de la belleza a los objetos prácticos, caracterizada por las formas simples, la decoración minimalista y el uso de patrones geométricos.

Ya en 1899, en su Nuda Verita, Klimt había introducido una cita de Schiller: "Si no puedes agradar a todos con tus hechos y tu arte, complace a unos pocos". Efectivamente, el arte producido por la Werkstätte defendía el valor de ser único y manual, en oposición a las corrientes industrialistas de las Escuelas de Artes y Oficios europeas, orientadas cada vez más a la producción en masa. Este espíritu elitista fue confirmado por Hoffman, al decir que "ya que no es posible trabajar para todo el mercado, nos concentraremos en aquéllos que se lo pueden permitir."

Romper con las tendencias sociales que les rodearon tuvieron su precio: Tanto Hoffman como Olbrich fueron exiliados, el primero a Bruselas y el segundo a Darmstadt (Alemania), donde continuó participando activamente de la escuela modernista de la ciudad. Por su parte, Hoffman continuó persiguiendo la aplicación práctica del arte en arquitectura y objetos, y sentó las bases de lo que después sería el Art Deco.

Nuevas secesiones. El expresionismo

Junto con su discípulo, Egon Schiele, Klimt creó en 1917 el Kunsthalle (Salón de Arte) de Viena, para atraer a artistas locales y evitar su fuga al extranjero. Klimt se mostró siempre muy interesado en el joven pintor, le introdujo en el Wiener Werkstätte, y en 1908 tuvo su primera exposición. Juntos experimentaron con nuevas tendencias simbolistas, más centradas en los sueños y aspectos más oscuros de la conciencia humana, como la angustia y la soledad. El estilo de Schiele, sin embargo, fue cada vez más diferente al de su maestro, ya que descuidaba el estilo de sus obras para centrarse en la pura expresión de la idea. Había nacido el expresionismo.

No hay que olvidar, con un estilo más personal, al genial y excéntrico pintor húngaro Csontváry, también a medio camino ente el simbolismo y expresionismo, y sus misteriosos cuadros plagados de metáforas y sentimiento dramático.

Schiele abandonó a Klimt para dedicarse enteramente al nuevo estilo. Al igual que su maestro, Schiele ganó prestigio en toda Europa pese a no ser un gran viajero, de hecho prefirió recluirse en su estudio, lejos del ruido de Viena. Sin embargo, no deja de observar los comportamientos neuróticos de los habitantes de la ciudad, decadente y replegada sobre sí misma, descritos por Sigmund Freud y representados por él mismo y su contemporáneo Oskar Kokoschka, que recibió formación del genial Klimt. Éste último se convertiría, tras la prematura muerte del maestro y de Schiele en 1918, en el más intenso artista expresionista del siglo XX, cuyos cuadros, declarados "degenerados" y perseguidos por los nazis, reflejaron los aspectos más desgarradores y oscuros de la difícil época que vivió.

jueves, enero 17, 2008

Historia de la escritura

Se suele decir que la historia de una civilización comienza con la llegada de la escritura, ya que le permite comenzar a tener registros históricos, comunicarse entre la población y facilitar los complejos procesos de la administración y el comercio. Ya aparecieron precursores de la escritura en época prehistórica en forma de pinturas y petroglifos en madera y roca. Aunque se usaban para ritos religiosos, algunos petroglifos neolíticos ya eran herramienta de comunicación, por ejemplo en Escandinavia eran útiles para delimitar territorios entre tribus. También se han encontrado lo que parecen mapas cartográficos y astronómicos.

Dibujos, ideas y fonemas

Unos pocos milenios antes de Cristo, las nuevas necesidades de las sociedades urbanas provocan la creación de sistemas de escritura más o menos estandarizados. Estos sistemas surgen independientemente en diversos puntos del planeta, pero es interesante que todos siguen la evolución lógica del cerebro humano: comenzando por sistemas de pictogramas, o ilustraciones simbólicas de objetos. Estos signos se van alejando del concretismo y la unicidad típica de los petroglifos hasta derivar en puras representaciones de conceptos e ideas, los ideogramas. Obviamente, al representar ideas universales, se observan símbolos similares en muchas escrituras antiguas no relacionadas.

De los primeros sistemas de escritura logográficos -compuestos por pictogramas e ideogramas- los más relevantes fueron los desarrollados en Oriente Medio alrededor del cuarto milenio antes de Cristo. En Mesopotamia y Egipto desde antiguo se utilizaban fichas con grabados para inventariar productos comerciales. Esto derivó en Mesopotamia, alrededor del 3400 a.C., en tablas en las que se grababan símbolos numéricos, y luego pictogramas, por medio de cuñas triangulares. Es lo que se conoce como cuneiforme, donde los signos eran dibujos hechos mediante complejas combinaciones de muescas. A partir del 2900 a.C. los pictogramas se fueron haciendo más simples y abstractos para acabar algunos perdiendo su significado y representar sílabas del lenguaje sumerio. Sin embargo, algunos sistemas de escritura como el hurrita y el hitita, evolucionaron a partir del cuneiforme en su época logográfica, por ello han sido muy difíciles, si no imposibles, de descifrar por los arqueólogos. Progresivamente, a partir del siglo VI a.C., la escritura cuneiforme fue sutituida por las caligrafías arameas.

El sistema de escritura egipcio, de época similar, estuvo relacionado con el cuneiforme, aunque era más frecuente escribirlo en piedra o yeso, y luego en papiro, con una técnica muy estilizada. En Egipto se conocen sistemas de logogramas que datan del 3200 a.C, de los que emergieron, mil años después, los conocidos jeroglíficos. Los jeroglíficos eran sistemas compuestos por logogramas, determinantes -que matizaban significado según el contexto- y fonemas, que fueron efectivamente el primer alfabeto de la Historia. El uso del alfabeto fue evolucionando en el meroítico, a la vez que se extendía y sustituía los logogramas por toda Mesopotamia, donde surgieron, en el último milenio a.C., alfabetos en escritura cuneiforme, como el ugarítico y el persa.

Estos sistemas de escritura eran difíciles de dominar, y durante siglos sólo la reducida clase de los escribas tenía los conocimientos para hacerlo. Toda la literatura de la época salía de las diferentes escuelas de escribas, donde ingresaban personas de altos estratos sociales al servicio de templos o autoridades militares. En Mesopotamia, con la adaptación del cuneiforme a las nuevas lenguas en épocas acadia, babilonia y asiria, y en Egipto con la adopción del demótico, éste se fue simplificando y extendiendo entre la mayoría de la población, pese a los esfuerzos de los escribas de mantener su posición manteniendo las inscripciones cultas, como el cuneiforme sumerio y el jeroglífico egipcio para usos religiosos, diferenciándose cada vez más de la escritura popular.

La trascendencia fenicia

Alrededor del siglo XI a.C., una forma alfabética de jeroglífico, el hierático, evolucionó. En el cuerno de África se convirtió en el alfabeto Ge'ez o etíope, y hacia el norte fue adoptado por hablantes de lengua semita hasta convertirse en el alfabeto fenicio, de tipo abjad -es decir, sin fonemas para vocales-.


Posteriormente, con la colonización fenicia, se convirtió en el principal sistema de escritura del Mediterráneo, del que surgieron la mayoría de los alfabetos que conocemos hoy. En su vertiente occidental, los griegos adoptaron este alfabeto y le introdujeron las vocales, del que evolucionaron bastante directamente el alfabeto etrusco y el latino. Éste último derivó sólo en forma -en el Imperio Carolingio se introdujeron las minúsculas- durante la Edad Media, y gracias a la extensión del Cristianismo Romano y la transcripción de la Biblia, se extendió por todo Occidente. Tuvo que competir en el Este de Europa, sin embargo, con el cirílico, evolución del glagolítico, otra variante del griego establecida en el siglo IX por San Cirilo. El cirílico, inventado en el siglo X por San Clemente de Ohrid, en Bizancio, fue usada para la liturgia y la transcripción de la Biblia en todo el territorio de la Iglesia Ortodoxa -recientemente, en el siglo XVIII, Rumanía adoptó el alfabeto latino-.


En Egipto, el copto apareció en el siglo I a.C. como una transformación al alfabeto griego del antiguo demótico. Entre la población celta y germánica se extendieron los alfabetos ogham y rúnico, relacionados con el griego, y utilizados antes de la cristianización, talladas en roca o madera, con finalidad ritual o mágica. Otros alfabetos derivados del griego surgieron como soluciones prácticas, para permitir una transcripción de la Biblia adaptable a la fonética del lenguaje. En el siglo IV, el obispo Ulfilas creó en Nicópolis el alfabeto gótico, que sustituyó la escritura rúnica y se usó durante siglos en Europa Septentrional. El alfabeto armenio fue inventado a principios del siglo V por San Mesrob con idéntifa finalidad, al igual que el alfabeto georgiano, supuestamente relacionado también con el arameo pero que todavía se considera un misterio.

La variante oriental del alfabeto fenicio, el arameo, siguió siendo un abjad. De él surgió directamente el hebreo en el siglo X a.C., y unos siglos más tarde, a partir de una variante popular en letras minúsculas, el árabe y el brahmánico. Gracias a la expansión del Islam durante la Edad Media, el árabe se convirtió en la escritura oficial de los grandes imperios musulmanes, desde Al-Andalus hasta Persia. Poco a poco sustituyó otros alfabetos arameos, como el orkhon y el sogdian en antiguos territorios turcos, y el tifinagh, de origen bereber, actualmente usado muy minoritariamente por los tuaregs.

La escritura aramea llegó a la India a través de comerciantes persas, y se extendió por la península en el siglo III, durante el reinado de Asoka, que ya utilizaba una forma de alfabeto devanagari para escribir sus edictos. A lo largo del tiempo esta familia de alfabetos sufrió muchos cambios, para adaptar la fonética de la lengua semita a las diferentes lenguas, con muy diferentes orígenes, de la India y el Sudeste asiático -devanagari, nagari oriental, oriya, gujarati, ranjana...-. Con el budismo, el alfabeto brahmánico antiguo se extendió en los territorios practicantes. Hacia el norte, derivó hacia los alfabetos mongol, tibetano y phags-pa. Éste último, creado en época de Kublai Kan para adecuarse mejor a la fonética china y mongol, terminó siendo un modelo para el rey Sejong de Corea, en el siglo XV, para crear un nuevo alfabeto que combinara los bloques silábicos brahmánicos con ideogramas y fonemas y así sustituyera al chino, poco adecuado a la fonética coreana. Tras siglos de resistencia por parte de las clases aristocráticas y adeptos confucianistas, el alfabeto hangul se convirtió en oficial con la aparición del nacionalismo coreano bien entrado el siglo XIX.

Escrituras de Oriente

Con un origen totalmente independiente, surgió la caligrafía china. Se sabe con certeza que en el 1500 a.C., durante la dinastía Shang, ya existía un sistema de escritura, aunque hallazgos recientes en China central han descubierto signos similares al chino moderno en esculturas datadas en el noveno milenio antes de Cristo, pudiendo convertirse en la escritura más antigua de la Historia. El lenguaje chino, en su origen, estaba formado por palabras monosilábicas, de manera que cada carácter sólo podía definir un concepto -ideogramas-. En la actualidad, es la única escritura no basada en un alfabeto fonético, aunque muchos caracteres muestran indicaciones de pronunciación. Ante la diversidad de lenguas chinas existentes, durante la dinastía Qin se formalizó la misma escritura para todas ellas, algo que se ha conservado hasta la actualidad.

En el siglo IV, el chino llegó a Japón, pero no se usó la caligrafía china para escribir el japonés, propio de iletrados, hasta la invención del man'yogana. Esta escritura por bloques silábicos, utilizada en origen para escribir poesía, dio valor fonético, en lugar de semántico, a los caracteres chinos, haciéndola apta al idioma. Del man'yogana proceden los actuales hiragana y katakana. Los ideogramas o kanji son calcos del chino, utilizados originalmente para definir nuevos conceptos que venían de China. En la era Meiji se dedicaron esfuerzos a simplificar el idioma e introducir caracteres latinos en palabras importadas.

Formas olvidadas

Por supuesto, el éxito de estos sistemas de escritura vino acompañado de la desaparición de otros también milenarios y surgidos paralelamente, que por ser menos adecuados al lenguaje o por motivos sociopolíticos, fueron sustituidos por los nuevos. Ejemplos de ellos son la escritura harappa del valle del Indo, todavía sin descifrar, o el sistema lineal minoico-micénico, desaparecido con la llegada del alfabeto griego.

La enorme difusión de la escritura latina por todo el mundo, tras la colonización y el uso en Europa de mejores soportes para ella, especialmente el papel y la imprenta, hizo que la mayoría de las lenguas del mundo acabaran adoptándola. Esto ocurrió tanto en lugares en los que no existía método de escritura, como en otros en los que sí que existía algún tipo de sistema de signos más primitivo, generalmente ideográfico. Todos ellos acabaron desplazados y desapareciendo. En la América precolombina el más desarrollado era el sistema maya, esculpido en piedra o pintado en cerámica, de ideogramas muy laboriosos, que se perdió con la caída de su cultura. También se cree que los incas tenían el suyo, elaborado a partir de hilos anudados, pues éstos formaban un sistema de símbolos con repeticiones, aunque no ha sido descifrado. En África también existían escrituras de origen indígena, el sistema nsibidi era usado por la sociedad secreta de los Efiks que gobernaban en Nigeria.

jueves, noviembre 01, 2007

Un Retiro que salió caro

El reinado de Felipe IV de España, "el Rey Planeta", fue testigo de uno de los mayores desastres urbanísticos de la Historia Moderna. Se trata del Palacio del Buen Retiro, que su valido el Conde-Duque de Olivares encargó en 1629 para que la decadente Corte se recreara y así apartarla de las responsabilidades del gobierno.

El Buen Retiro

El recinto comenzó siendo un terreno propiedad del Conde-Duque junto al Monasterio de los Jerónimos de Madrid, para luego adquirir tierras contiguas a los marqueses de Poyar y Tavera, además de donaciones de la propia villa, hasta sumar 145 hectáreas.

Se encargó el proyecto a los arquitectos Giovanni Battista Crescenzi y Alonso Carbonell, que diseñaron unos extensos jardines con zonas arboladas y de recreo, estanques, teatros, un coliseo, una leonera y una pajarera para exhibición de aves exóticas. Ya a partir de 1633 las mayores fiestas del rey se celebraban en este recinto, tanto bailes, como corridas de toros, naumaquias, y estrenos de los mejores dramaturgos del Siglo de Oro (Calderón de la Barca, Lope de Vega y Tirso de Molina actuaron allí). Durante su reinado nunca se abrió a la población.

Pero de puertas afuera la realidad era muy distinta. El pueblo de Madrid, agobiado con asfixiantes impuestos para pagar las interminables guerras de Flandes y por una inflación causada por el oro traído de América, se encontraba en un estado de gran precariedad. Y las obras que se llevaron a cabo en El Retiro no hicieron más que causar una mayor carestía, disturbios y críticas.

Por si fuera poco

La obsesión del rey por coleccionar obras de arte le llevó a comprar extensas series de pinturas (más de 800 en diez años) a autores de Madrid, Roma y Nápoles. En 1633 pidió un palacio-museo con interiores lujosos capaz de albergar todas estas adquisiciones. Hubo pues que planificar esta nueva gran construcción, a la que el rey añadía sucesivamente innumerables anexos, y hacerlo de manera rápida y barata para acallar las críticas. El palacio se construyó en sólo siete años, poniendo al país al borde del colapso económico, y utilizando materiales de baja calidad (piedra sólo en la base, los muros eran de ladrillo y el forjado de madera).

A Quevedo se atribuyen los versos "no es buena ocasión / que cuando hay tantos desastres / hagas brotar fuentes de agua / andes haciendo retiros / y no haciendo soledades". Matías de Novoa culpó a Olivares de meterse "a labrar un edificio ridículo y sin provecho y en todas materias inútil, de paredes delgadas y de flacos fundamentos, desfavorecido de la Naturaleza y del Cielo, estéril y arenoso, querido forzarla a la fecundidad y al ornamento de las plantas a peso de dinero, no suyo ni de su patrimonio sino de las sisas de la Villa". En la capital todo eran murmullos y chanzas a propósito del palacio, que fue conocido como "el gallinero" a causa de su fealdad exterior y la gran pajarería que albergaba.

Desde 1735 hasta 1764, cuando se finalizó el nuevo Palacio Real, la familia real tuvo que vivir en el Palacio del Retiro, que detestaba a causa de la delgadez de sus muros y la mala calidad de la construcción. Esta fue finalmente la causa de su final, un deterioro progresivo que, cuando los franceses se instalaron allí en la Guerra de la Independencia, provocó la ruina total del palacio.

El palacio fue fiel reflejo de lo que fue el reinado de Felipe IV, una grandeza sobre pies de barro. Su triste final vino con su demolición por orden de Isabel II, y la recalificación y venta de sus terrenos, que se habían convertido en el centro de Madrid, en lo que fue uno de los grandes pelotazos urbanísticos de la historia de España. Hoy se conserva gran parte de los jardines (totalmente reformados) y un salón de fiestas (el Casón del Buen Retiro).

lunes, marzo 12, 2007

Teatros de sombras

El teatro de sombras es tal vez el arte escénica más antigua de la Historia. Se basa en la proyección de marionetas articuladas delante de un fondo iluminado, provocando sensación de movimiento. Durante miles de años ha divertido y enseñado a humildes y a aristócratas, especialmente en Asia, donde se originó.

China: Poesías y romances

Según la leyenda, el teatro de sombras chino data de la dinastía Han (ss. III aC-III dC), cuando un emperador había perdido a su concubina favorita. Un monje taoísta utilizó una sombra para evocar la forma de una figura femenina, que el emperador creyó su amante resucitada. Lo que sí es cierto es que en tiempos de la dinastía Tang (ss. VII-VIII), ya era un entretenimiento popular muy extendido en las provincias de Shanxi, Shaanxi y Hebei, para llegar poco después a Beijing. En el período Ming (ss. XIV-XVII) dejó de ser entretenimiento exclusivo de las clases bajas para pasar a la aristocracia y la familia imperial.

En China, las figuras eran pequeñas y estaban hechas de papel o cuero. Un titiritero las manejaba con tres varillas (una para la cabeza y una para cada brazo), y ponía la voz de todos los personajes mientras una pequeña orquesta acompañaba las escenas dramáticas (sobre todo con muchos "gongs"). Existían cuatro tipos definidos de personajes: hombres (sheng), mujeres (dan), rostros pintados (jing) y payasos (chou), cada uno de ellos con una simbología y función concreta.

Aunque el género dio lugar a muchos estilos regionales, la temática era esencialmente la misma: enseñanzas budistas al principio, para pasar a romances y cantos épicos (muy famoso era el referente a Liu Bang y Xian Yu, ver post anterior).

India: Mediador entre los hombres y los dioses

No se sabe a ciencia cierta si el teatro de sombras que se dio en la India, Tailandia e Indonesia procede de China o tuvo una evolución independiente. Existen grandes diferencias, como el tamaño de las marionetas (en India era normalmente humano, pero el tamaño mostraba el rango social del personaje), y su menor capacidad de articulación. Los materiales usados eran de color y translúcidos, dando un aspecto mucho más colorido e irreal.

Este efecto onírico tal vez haya influido en su significado final. En la región índica, el teatro de sombras era el principal medio de expresión de lo sobrenatural, muy usado para la difusión de la literatura mítica hindú, el Ramayana y el Mahabharata. Las representaciones llegaban a ser consideradas como ritos con el poder de traer la lluvia y curar a los enfermos y poseídos.

En la India, el oficio de marionetista era algo hereditario, y casi sagrado. Familias enteras de titiriteros ambulantes se encargaban de la construcción de marionetas y representación de las obras, siendo vistos como una especie de sacerdotes. Actualmente el teatro de sombras indio está en plena regresión, excepto el Wayang Kulit en Java, que goza de un estatus oficial de protección.

Turquía: Sátira política

Posiblemente traído a Persia y Oriente Medio por las conquistas de Gengis Khan, el teatro de sombras turco tiene influencias del chino. Sin embargo, por su intenso colorido, se acepta comúnmente que viene del antiguo Egipto y de Java, con influencias de la filosofía griega.

Los personajes representados evolucionan hasta tener una simbología muy definida, apareciendo los mismos en todas las obras. Destacan Karagoz y Hacivat (el uno son su sentido común y el otro con su cultura), la cortesana Sitt al Husyn (que representa el amor) y el médico Mustafá (que simboliza el poder y la corrupción). El sentido era principalmente satírico y didáctico.

Descrito más antiguamente por Ibn Danyal en El Cairo, durante el siglo XVI se difunde por el Imperio Otomano. Allí gozaba de gran popularidad, especialmente en los cafés turcos durante el mes de Ramadán y en fiestas musulmanas. Sin embargo, pocas veces tenía un significado religioso, sino que reflejaba problemas sociales de actualidad, siempre desde una perspectiva humorística. Era, digamos, el periódico cotidiano de la época.

viernes, enero 12, 2007

Cúpulas

La cúpula es un tipo particular de bóveda, de forma semiesférica, sin ángulos ni esquinas, que permite enormes espacios en edificios, además de la posibilidad de una poderosa iluminacón. A pesar de su delgadez, las cúpulas son la forma arquitectónica más fuerte, gracias a las fuerzas compresivas y de fricción que crea.

Antes de las cúpulas, los edificios eran muy poco eficientes en espacio, ya que eran necesarias grandes columnas capaces de sostener el techo. Aunque los primeros ejemplos de estructuras esféricas de madera aparecen ya en el 6000 aC en Chipre, no son lo bastante grandes como para considerarse cúpulas. Las primeras grandes cúpulas de piedra se dan en tumbas como el tholos del Tesoro de Atreo (Micenas, siglo XIII aC) y la Stupa de Sanchi (India, siglo III aC). Estas estructuras son poco elevadas al descansar directamente sobre el suelo, siendo la cúpula subterránea.

Del Panteón a Santa Sofía

Fue la civilización romana la primera en construir edificios con cúpula semiesférica. Se conocen ejemplos desde tiempos de Nerón, llegando a su punto culminante con el Panteón de Adriano, construido en 125 dC, y aún en pie. Debido a su enorme peso, los ingenieros tuvieron que tallar huecos en la cúpula, además de ser soportada por muros muy anchos.

Paralelamente, en Persia aparecieron las primeras cúpulas para las que se utilizaron desde el principio pechinas. Este nuevo elemento aportaba una sustentación fuerte a las cúpulas, permitiéndoles ganar en altura y aligerando poco a poco los muros. Los primeros ejemplos se encuentran en los palacios sasánidas de Firuzabad y Fars, erigidos alrededor del 240 y 430 respectivamente. La técnica se extendió a otras zonas de Asia Central, destacando los mausoleos de Bojara (943) y Tim (978), pero no evolucionó de manera sustancial.

A Bizancio llegó la idea de la pechina, que fue muy utilizada y perfeccionada. El máximo logro de esta técnica fue Santa Sofía de Constantinopla (537), una auténtica maravilla arquitectónica de la época, que fue la cúpula más grande del mundo durante casi mil años. La iluminación que proporciona es especialmente buena, gracias a que fue posible descargar de peso las paredes del edificio e insertar ventanas grandes. Fueron también ingenieros bizantinos los que diseñaron la Mezquita de la Roca (691) en Jerusalén y la Gran Mezquita de Damasco (715). Pronto el estilo islámico hizo suya la llamada cúpula de cebolla, que pasó después a Rusia en el siglo XIII.

Mientras, en Europa Occidental, la cúpula desapareció de la arquitectura después de la caída del Imperio Romano. Hubo varios buenos intentos, como el de crear medias cúpulas (ábsides), bóvedas de crucería o cúpulas cónicas como la del baptisterio de Pisa, completado en 1363 (aunque la actual es más reciente), pero la técnica de la cúpula semiesférica había desaparecido.

La reinvención de la cúpula

Entonces, Brunelleschi llegó y la reinventó a lo grande. Construyó la gran cúpula de Santa María del Fiore en Florencia (terminada en 1418), ganando un concurso para el que presentó su proyecto incompleto para evitar ser copiado. Inspirándose en la cúpula circular del Panteón de Roma, diseñó la suya con doble muro y forma octogonal. La cúpula reposaba sobre un tambor, en lugar de en el mismo techo, evitándose los andamios desde el suelo. De esta manera construyó la cúpula más alta de su tiempo, y un auténtico modelo arquitectónico, que fue copiado en San Pedro de Roma por Giacomo della Porta (no Miguel Ángel), en 1593. Las posteriores cúpulas de San Pablo de Londres (1708) y del Capitolio de Washington (1850) utilizan la misma técnica.

Otra vez paralelamente, en Persia, se construyó la cúpula del Mausoleo de Oljeitu (Soltaniyeh, 1312). Esta fue, de hecho, la primera cúpula de doble muro, y adicionalmente reforzada con arcos entre los dos muros, lo cual supuso una revolución arquitectónica en el mundo musulmán comparable a la de Brunelleschi. Supuso el comienzo de una verdadera escuela que construyó cúpulas tan grandes como la del Mausoleo de Khoja Ahmed Yasavi (Kazajstán, 1405) y el Taj Mahal (India, 1653).

Uno de los elementos más característicos del Barroco fue el uso de la cúpula ovalada, inventada por Giacomo da Vignola (capilla de San Andrés, Roma, 1553), y desarrollada sobre todo en las iglesias de Bernini y Borromini. Este tipo de cúpula dio un especial dinamismo a las iglesias barrocas. La más grande fue construida por Francesco Gallo en la Basílica de Vicoforte (Italia, 1733).

En tiempos modernos, uno de los mayores avances ha sido la invención de la cúpula geodésica por R. Buckminster Fuller en los años 50. Esta técnica, basada en la unión de elementos triangulares que reparte la distribución de la fuerza en la misma estructura, permite la construcción de cúpulas estables de dimensiones enormes. Actualmente, la cúpula semiesférica más grande del mundo es el Globe Arena de Estocolmo, terminado en 1989.

domingo, noviembre 19, 2006

Miradas

La civilización occidental, a partir de finales de la Edad Media, fue saliendo progresivamente de su entorno, explorando nuevos territorios, y descubriendo culturas extrañas, muy diferentes a la suya. Hacia ellas, el descubridor impuso una actitud al principio dominadora. Sin embargo, la percepción que se ha tenido sobre estas nuevas civilizaciones y sus habitantes ha cambiado enormemente, según la corriente de pensamiento y los cambios sociales de Occidente.

Siglos XV a XVII: El "salvaje"

A partir del siglo XV, naos portuguesas y carabelas españolas, a las que se sumaron más tarde las de otros imperios europeos, exploraron las costas de los continentes desconocidos, estableciendo colonias y haciendo a los nativos asimilar su cultura por la fuerza, o exterminándolos.
La concepción de estas nuevas culturas viene representada por la forma de denominarlas: "salvajes". Un apelativo que no puede más que denigrar a estos pueblos a la inferioridad cultural. Los colonizadores no respetan sus costumbres, destruyen sus sistemas. Cuando más, experimentan una simple curiosidad por las rarezas que contienen. No es raro el aristócrata que no se haga con un colmillo de elefante, un exótico instrumento musical o un nativo momificado para exhibirlo a sus amistades.
Las representaciones de los salvajes suelen mostrar sus cuerpos vellosos y con formas a veces monstruosas, y casi siempre en escenas salvajes y de canibalismos. La mentalidad occidental de esta época, muy influenciada por la religión y las supersticiones, y reacia a nuevos puntos de vista, llevó naturalmente a este concepto monstruoso de lo nuevo y desconocido.

Siglos XVIII y XIX: El interés científico, artístico y social

Con la llegada de la Ilustración y del uso de la razón, comienza a sentirse una curiosidad más constructiva hacia las culturas exóticas. Primeramente, un interés puramente científico impulsó a antropólogos y doctores occidentales a estudiar las diferencias y similitudes de estas "nuevas personas" con lo conocido hasta entonces, así como de sus maneras de vivir.
El siglo XIX es el siglo de los románticos, de los exploradores y los aventureros. Escenario ideal para gente como ellos. Se cartografían nuevos territorios, se retratan escenas de vida tribal y se escriben libros de viaje narrando los ritos y costumbres de estas civilizaciones. Es el siglo de los Livingstone, los Stanley y los Burton.
A finales de siglo y comienzo del siguiente, el movimiento positivista impulsa a clasificar todo lo que hay en el mundo. Naturalistas y botánicos recorren el mundo clasificando nuevas especies, fotografían animales y plantas, y recogen información sobre las tribus no civilizadas existentes en la Tierra.

A partir del siglo XX: La integración

No es hasta el siglo pasado cuando se le comienza a dar un valor a estas culturas, cuando la civilización occidental asimila sus aportaciones culturales y formas artísticas. Pintores modernos, como Pablo Picasso y André Breton, entre muchos otros, integran líneas y estéticas directamente copiadas de la escultura simbólica africana y sudamericana. El mundo globalizado es cada vez más una mezcla de corrientes que dan lugar a un tipo de arte mundial.
La integración cultural es cada vez mayor, se adoptan formas de vida diferentes. La filosofía oriental y la música africana se entremezclan con las costumbres occidentales de una forma armónica. Se ha llegado, por fin, al producto de varios siglos de evolución humana.

lunes, octubre 16, 2006

Posmodernismo

En el colegio todos hemos aprendido bastante bien (o no) la historia hasta lo que siempre acaban llamando "nuestros días". Qué ambiguo suena. Y qué son "nuestros días" realmente? No podemos dejar de plantearnos cómo llamarán en el futuro a esta época cuando deje de ser la Edad Contemporánea, cuando ya sea Historia.
"Posmodernismo" es el término con el que se le suele llamar a esta época. Un nombre poco agraciado sin duda, que viene simplemente del hecho de ser la época sucesora del Modernismo. Pero tampoco al Modernismo se le llamaba así en su tiempo, así que esperemos que un nombre mejor llegue algun día.

Pero, y cuáles son sus valores de pensamiento? Será cierto que, como dicen nuestros padres, "la sociedad actual carece de valores"? Pues, según la forma de pensar modernista, tal vez sí. Pero un posmodernista diría "depende de lo que entiendas por valor", dejando al oyente perplejo y un poco girao.

Cómo fue


Repasemos cómo surgió todo este cotarro. Año 1945: El mundo acaba de darse cuenta del resultado del progreso, tan idealizado por la filosofia Modernista y Positivista de los cien años anteriores. Este modo de pensar creía infinitamente en las posibilidades de la tecnología y la razón, que mediante el método científico y la experimentación, llevarían al hombre al Bien y a la Verdad absoluta, a dominar cuanto le rodea y hacerlo dueño de su destino. Pero después de la Segunda Guerra Mundial y todos los horrores e injusticias sociales que había creado, todo esto fue seriamente planteado y, salvo intentos neo-modernistas como la escuela Estructuralista, progresivamente desacreditado.
Surgen nuevas formas de pensar más relativistas. Sartre, Derrida y Foucault impresionan a los pensadores con sus proposiciones "existencialistas", "desconstrucionistas" y "post-structuralistas".
Se sustituye la idea de "un solo método, una sola verdad", por la de "todo vale". Los medios de comunicación llevan la información a las masas, que ya empiezan a ser críticas y a crear opinión. Las nuevas generaciones rompen temas de moralidad que nunca antes se habían siquiera planteado.
Esta tendencia, sin embargo, viene frenada por la Guerra Fría y la división del mundo en dos bl
oques antagónicos, con la consecuente politización de los medios de comunicación, que se convierten en la herramienta con que dominar la opinión de las masas. Por fin, a finales de los años 80 ocurre el gran triunfo del Posmodernismo, los regímenes comunistas de Europa del Este van cayendo progresivamente ante el poder creciente del criticismo de la opinión pública. La concepción global del mundo y el relativismo componen finalmente el pensamiento de nuestra sociedad. El concepto de "valor", como una idea cuya definición existe y es aceptada comúnmente, ha desaparecido.


Qué es un posmodernista


Todos los que vivimos en esta época tenemos estilos de vida posmodernos. Todos somos, en mayor o menor medida, un producto de esta corriente de pensamiento.

- Un posmoderno no cree en doctrinas. Sabe que el pensamiento, la opinión y la verdad son relativos. La utopía no existe, el progreso no es más que una ilusión provocada por la idea equivocada de "Verdad". Al ser ésta una idea relativa, todo lo demás lo es.

- El posmoderno cree en la Imaginación y en la Creatividad. Sabe que la Razón por sí sola es una herramienta limitada, y además, inhumana.
- El posmoderno, pese a ser creativo, sabe que no es original. Ninguna idea que sale de su cabeza se ha generado en ella, pues toda idea es copia, versión o mezcla de otras que ya existían. Sabe, además, que esta idea no es estática, sino que su significado cambiará enormemente según el momento y el lugar.
- El posmoderno no es un humanista. No se pregunta el por qué ni el para qué del ser. En cambio, es humanitario. Piensa que la experiencia personal y la amistad enriquecen más al individuo.
- Un ser posmoderno es producto de la globalización. Se siente miembro del mundo. Siente interés y admiración por culturas diferentes a la suya, tal vez más que por la suya propia.
- El posmoderno se comunica de manera no convencional, experimenta. Reinventa el lenguaje. También cambia su concepto de arte y de belleza, cambia continuamente. Nunca llega a definirse porque él mismo es cambio.