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miércoles, abril 23, 2008

Pensilvania, tierra de sectas

¿Has visto "Único testigo"? Los amish y menonitas son comunidades cristianas que rechazan aspectos de la sociedad moderna y, por decisión propia, se abstienen de su ritmo de vida y de muchas de las costumbres relacionadas con la tecnología y las ideas progresistas. ¿De dónde surgieron, cómo se formó su particular manera de entender la religión? ¿Y por qué asentaron raíces tan profundas en el estado de Pensilvania (EEUU)?

Convulsiones religiosas en Europa

Todo comenzó en la ciudad suiza de Zurich, en Enero de 1525. Eran los años de la reforma religiosa desencadenada por Lutero. En cada ciudad europea surgían nuevas teologías, interpretaciones y corrientes cristianas que cuestionaban la doctrina de Roma. El pastor Ulrich Zwingli, líder del movimiento reformista en Zurich, tuvo un encontronazo con un grupo, liderado por Conrad Grebel, que exigía una reforma rápida y radical. Se hacían llamar a sí mismos anabaptistas ("rebautizadores"), ya que rechazaban el bautismo infantil por considerarlo involuntario, y exigían que todo cristiano fuera bautizado ya en edad adulta. Sin embargo, también defendían la total independencia del Estado y la Iglesia, y eso les trajo problemas. El Concilio de Zurich apoyó a Zwingli al expulsarlos de la ciudad.

Ante la mala acogida que la reciente comunidad había recibido de los gobernantes, por considerarlos peligrosos, en 1527 se reunió en Augsburgo el "sínodo de los mártires", donde los principales seguidores del movimiento acordaron las bases teológicas del anabaptismo. Poco después de la celebración del sínodo, la mayoría de los participantes fueron arrestados y ejecutados.

A partir de ese momento, los anabaptistas (llamados menonitas, en honor a uno de sus líderes espirituales, el holandés Menno Simons) fueron perseguidos tanto por católicos como por luteranos, y asesinados por miles. Esto les obligó a comenzar a reunirse en secreto por las noches, en sus casas o en cuevas. Poco a poco fueron cerrándose en sí mismos, recluyéndose de la sociedad, y cambiaron la intención de evangelizar a la gente por la de vivir de manera humilde, "predicando con el ejemplo". Un grupo de ellos se unió, durante el siglo XVII, a la Iglesia oficial de Suiza, y consiguió que las persecuciones cesaran. A causa de esto, los menonitas restantes se fragmentaron. En 1693, el joven Jacob Amán rompió con su comunidad, acusándola de ser tolerante hacia estos menonitas que estaban integrados en la Iglesia. Terminó formando, junto con otros seguidores, la comunidad amish, que representó desde entonces la corriente más radical de la ideología menonita.

América: ¿libertad y exenciones fiscales? Pues vamos

En el siglo XVII, la existencia de amish y menonitas en Europa estaba más o menos aceptada, pero nunca dejó de incomodar a los príncipes, y de hecho, en algunos territorios las persecuciones no terminaron hasta 1710. Estas comunidades fueron vagando de país en país, sujetas a la tolerancia mostrada por el gobierno correspondiente, y sobre todo, a la utilidad que se les podía sacar. Efectivamente, los menonitas eran conocidos por su tenacidad en el trabajo, su pacifismo y su desinterés por entrometerse en la política. Así pues, mientras se les consiguiera aislar del resto de la sociedad, eran útiles para recuperar tierras empobrecidas y labrar zonas sin roturar. Los gobernantes sólo tenían, pues, que montar leyes que no les permitieran mostrarse en público: estuvieron obligados a construir sus iglesias en calles traseras, y no se les permitía tocar la campana para llamar a misa. Unos impuestos más altos que el resto de la población les terminaba de cortar todo poder de influencia.

A mediados del siglo XVII, la mayoría de los menonitas huyeron de los Países Bajos, donde habían gozado de una relativa calma durante años. El endurecimiento de sus condiciones les llevaron a Alemania, en las cercanas regiones de Westfalia, Sajonia y Hamburgo, donde se unieron a un grupo de cientos de cuáqueros existentes y también confinado en esas tierras. Los cuáqueros habían surgido recientemente en la puritana Inglaterra, como un movimiento que defendía la meditación libre y personal sobre la religión, y fueron convenientemente perseguidos por la Iglesia Anglicana.

Fue entre este grupo de cuáqueros y menonitas discriminados que el terrateniente William Penn (también cuáquero) solicitó colonos para su nuevo asentamiento. Penn había recibido en 1681, gracias a la influencia de su familia, las tierras de la región que llamó Silvania (más tarde Pensilvania en su nombre), y allí creó un territorio con leyes propias que garantizaban el libre culto y una ley equitativa de impuestos. La primera colonia americana de este tipo consistió en una familia menonita y doce de cuáqueros, que fundaron Germantown, a las afueras de Filadelfia, en 1683. Durante los años siguientes, 2500 menonitas y 500 amish llegaron a la región, desplazándose poco a poco hacia el occidental condado de Lancaster, de tierras más salvajes y baratas. Una forma de holandés y alemán eran, y aún son hoy en día en algunos grupos, la lengua usada por estas gentes.

Entre estas comunidades pronto se produjeron nuevas fragmentaciones, al contrario de sus análogos europeos, que terminaron fundiéndose en una única Iglesia Menonita. En América terminó por diferenciarse el movimiento de la Antigua Orden Menonita, de otras comunidades. Estos se convirtieron en las típicas y sencillas granjas aisladas de personajes barbudos, totalmente reacios al uso de tecnología, a utilizar botones y a la educación superior de sus hijos. Sus valores han sido siempre la pertenencia a la comunidad, el amor por la tierra, y la educación religiosa y orientada a oficios artesanales.

Los amish han estado, desde su aparición, exentos del servicio militar y fuera del sistema de seguridad social, al creerse ellos solos en derecho de cuidar a la comunidad. Igualmente ocurre con otros servicios, casi todas las iglesias tienen seguros de vida para los miembros de la comunidad. El Mennonite Disaster Service es una red norteamericana de voluntarios que actúan en emergencias nacionales o locales. Es curioso el caso del Amish Lancaster County, que en 1885 creó su propio cuerpo de bomberos.

Menonitas disidentes

El resto de grupos menonitas (huteritas, menonitas de la Iglesia de Dios en Cristo, Brethren de Cristo) , algunos más progresistas y otros más puritanos, comparten la gran parte de la doctrina con los primeros, pero variando algunos comportamientos e interpretaciones de determinados versículos de la Biblia. El grupo probablemente más curioso fue el que fundó el Monasterio de Éfrata, también en el condado de Lancaster (Pensilvania) en 1732. Éstos descendían de una rama pietista de los menonitas alemanes asentados en Germantown, de la que en 1728 se habían escindido los Baptistas del Séptimo Día, que sólo se diferenciaban de los primeros en que decidieron practicar el día sagrado de descanso el sábado.

De entre ellos, el carismático Conrad Beissel fundó la comunidad de eremitas de la que se proclamó líder. Esta comunidad pretendía vivir en la tierra de la forma más parecida posible a como se imaginaban que sería en el cielo. La vida en el monasterio se caracterizó por una disciplina muy dura, que incluía dormir seis horas cada noche en un cajón de madera y comer una sola comida vegetariana al día (aunque en la Biblia no se menciona en ningún momento que en el cielo haya que comer, se pensó que si no se incluía una comida al día la comunidad no llegaría muy lejos). La esperanza de vida en el monasterio nunca fue, por tanto, muy alta. Beissel estaba convencido de que Cristo regresaría al mundo mientras él viviera, y lo haría "como un ladrón en la noche". Por tanto, cada noche, todo el monasterio se levantaba entre las 12 y las 2 de la mañana para vigilar la venida de Cristo. Al morir el líder en 1768, la comunidad perdió su razón de ser y desapareció al poco tiempo, integrándose casi todos sus miembros en la Iglesia Baptista del Séptimo Día, que al fin y al cabo, era la más parecida a su doctrina.

jueves, noviembre 01, 2007

Un Retiro que salió caro

El reinado de Felipe IV de España, "el Rey Planeta", fue testigo de uno de los mayores desastres urbanísticos de la Historia Moderna. Se trata del Palacio del Buen Retiro, que su valido el Conde-Duque de Olivares encargó en 1629 para que la decadente Corte se recreara y así apartarla de las responsabilidades del gobierno.

El Buen Retiro

El recinto comenzó siendo un terreno propiedad del Conde-Duque junto al Monasterio de los Jerónimos de Madrid, para luego adquirir tierras contiguas a los marqueses de Poyar y Tavera, además de donaciones de la propia villa, hasta sumar 145 hectáreas.

Se encargó el proyecto a los arquitectos Giovanni Battista Crescenzi y Alonso Carbonell, que diseñaron unos extensos jardines con zonas arboladas y de recreo, estanques, teatros, un coliseo, una leonera y una pajarera para exhibición de aves exóticas. Ya a partir de 1633 las mayores fiestas del rey se celebraban en este recinto, tanto bailes, como corridas de toros, naumaquias, y estrenos de los mejores dramaturgos del Siglo de Oro (Calderón de la Barca, Lope de Vega y Tirso de Molina actuaron allí). Durante su reinado nunca se abrió a la población.

Pero de puertas afuera la realidad era muy distinta. El pueblo de Madrid, agobiado con asfixiantes impuestos para pagar las interminables guerras de Flandes y por una inflación causada por el oro traído de América, se encontraba en un estado de gran precariedad. Y las obras que se llevaron a cabo en El Retiro no hicieron más que causar una mayor carestía, disturbios y críticas.

Por si fuera poco

La obsesión del rey por coleccionar obras de arte le llevó a comprar extensas series de pinturas (más de 800 en diez años) a autores de Madrid, Roma y Nápoles. En 1633 pidió un palacio-museo con interiores lujosos capaz de albergar todas estas adquisiciones. Hubo pues que planificar esta nueva gran construcción, a la que el rey añadía sucesivamente innumerables anexos, y hacerlo de manera rápida y barata para acallar las críticas. El palacio se construyó en sólo siete años, poniendo al país al borde del colapso económico, y utilizando materiales de baja calidad (piedra sólo en la base, los muros eran de ladrillo y el forjado de madera).

A Quevedo se atribuyen los versos "no es buena ocasión / que cuando hay tantos desastres / hagas brotar fuentes de agua / andes haciendo retiros / y no haciendo soledades". Matías de Novoa culpó a Olivares de meterse "a labrar un edificio ridículo y sin provecho y en todas materias inútil, de paredes delgadas y de flacos fundamentos, desfavorecido de la Naturaleza y del Cielo, estéril y arenoso, querido forzarla a la fecundidad y al ornamento de las plantas a peso de dinero, no suyo ni de su patrimonio sino de las sisas de la Villa". En la capital todo eran murmullos y chanzas a propósito del palacio, que fue conocido como "el gallinero" a causa de su fealdad exterior y la gran pajarería que albergaba.

Desde 1735 hasta 1764, cuando se finalizó el nuevo Palacio Real, la familia real tuvo que vivir en el Palacio del Retiro, que detestaba a causa de la delgadez de sus muros y la mala calidad de la construcción. Esta fue finalmente la causa de su final, un deterioro progresivo que, cuando los franceses se instalaron allí en la Guerra de la Independencia, provocó la ruina total del palacio.

El palacio fue fiel reflejo de lo que fue el reinado de Felipe IV, una grandeza sobre pies de barro. Su triste final vino con su demolición por orden de Isabel II, y la recalificación y venta de sus terrenos, que se habían convertido en el centro de Madrid, en lo que fue uno de los grandes pelotazos urbanísticos de la historia de España. Hoy se conserva gran parte de los jardines (totalmente reformados) y un salón de fiestas (el Casón del Buen Retiro).

jueves, octubre 11, 2007

Increíble Benín

En 1602 el comerciante holandés Pieter de Marees describió la ciudad de Edo (hoy Benin City), capital del Imperio de Benín, con estas palabras: "La ciudad de Benín, amurallada, se compone de un sistema de enormes calles rectas. Estas calles, aunque no están pavimentadas, son muy anchas y están bien mantenidas [...]. Buenas y espaciosas casas de madera se extienden a lo largo de las calles, contando con porches cubiertos [...]. El palacio del rey es muy grande, con galerías tan extensas como las más de Ámsterdam, vigiladas constantemente, y soportadas por pilares de madera encajados con planchas de cobre sobre las que se ven grabados describiendo victorias militares pasadas. Entré tan profundo dentro de este edificio que a cualquier parte que miraba sólo veía puerta tras puerta que desembocaba en otros lugares" [de Marees, 1602].

En su obra "Descripción de Guinea", donde recopilaba información sobre usos y costumbres de los pueblos indígenas de la costa de Benín, de Marees describía mayormente a la población como "belicosos, promiscuos, salvajes y ladrones". Sin embargo, en su obra logró retratar muchos aspectos de la avanzada cultura de los Bini.

Increíble Benín

Efectivamente los europeos encontraron allí un imperio con un complejo sistema administrativo. El rey, el Oba, tenía un gran poder religioso (de hecho el país nunca se convirtió al cristianismo) y político, aunque éste estaba supervisado por dos concilios, uno hereditario, los Uzama, y otro electo, compuesto por los jefes territoriales del reino, y con gran influencia sobre las decisiones del Oba. También la mayoría de los reyes de los territorios cercanos tenían un título elegido por el pueblo y no hereditario.

La cultura del Imperio de Benín era, al contrario de la de los colonizadores europeos, muy social. Mientras en Europa la tierra era vista como una propiedad y una inversión, en África era una propiedad común, en la que cada individuo poseía el derecho a trabajar trozos de ella, pero nunca sobre la propia tierra, ya que ésta era del clan o la comunidad. Igualmente, el nombre de los recién nacidos era decidido por acuerdo común del pueblo.

Una Edad de Oro con trampa

La llegada de los portugueses significó un profundo cambio social. Los Bini no tenían por costumbre el intercambio comercial con fines de lucro, pero el comportamiento de avidez por la riqueza, característico de los europeos, fue imitado finalmente por los indígenas. "Con el paso del tiempo ellos ganaron tanto conocimiento de los productos, que casi nos sobrepasaban" [de Marees, 1602]. En efecto, tras un tiempo de relaciones comerciales, los africanos comprendieron que en Europa no tenían el oro de Benín ni el cobre del Sahara, de modo que tenían el poder de subir los precios al haber cada vez más clientes y tratarse de un negocio de valor creciente, hasta el punto que "se volvieron tan orgullosos y ansiosos como avarientos ricos. Tras ver que era buena mercancía, procuraban por todos los medios de falsificar el mismo oro, transformando 100 gramos en 150 y engañando de esta manera a los extranjeros".

Los habitantes de Benín tenían una arraigada cultura del alcohol, lo utilizaban constantemente para celebrar nacimientos, ofrendas, cultos a la tierra y multitud de ritos sociales. Destilaban a partir de miel, plantas y mijo, y producían una especie de ron de baja graduación, de modo que al probar el fuerte aguardiente que trajeron los europeos, el alcoholismo se convirtió en un mal común. De Marees ya describió que "eran por naturaleza grandes bebedores", y que, a falta de costumbre a esta bebida, se volvían fácilmente agresivos. Esta circunstancia fue muy aprovechada por los europeos, junto al tráfico de armas de fuego, para promover guerras tribales que se convirtieron en una fuente para comenzar el comercio de esclavos.

Así pues, el Impero de Benín complementó el comercio de oro con el de marfil, pimienta, pieles, y sobre todo, esclavos obtenidos de guerras. A lo largo de los siglos XVI y XVII se convirtió en el imperio más rico y poderoso de África Occidental, y surgió una clase comerciante con un afán de lucro comparable al Occidental. Exploradores británicos advirtieron que el Oba era capaz de reunir un ejército de veinte mil hombres en un día, y hasta cien mil hombres si era necesario.

El fin del imperio llegó con la abolición de la esclavitud, de la que su riqueza había llegado a ser totalmente dependiente, y Benín entró en un período de decadencia que se tradujo en descenso de ingresos, pérdidas territoriales y emigración. De esta manera, en 1897, los británicos ocuparon y saquearon la ciudad de Edo. El reino se convirtió en el protectorado de Nigeria, y las magníficas obras de arte de los Bini se guardan ahora en una sala del Museo Británico.

domingo, abril 22, 2007

De qué murió Descartes?

René Descartes, el hombre considerado como precursor del Método Científico y autor de libros revolucionarios como su Discurso del Método, murió en circunstancias oscuras que hasta hoy no se han podido aclarar.

En 1646, la impetuosa reina Kristina de Suecia, aficionada a las artes y la filosofía (aunque poco profunda en sus pensamientos, según admitió el propio Descartes), comenzó a cartearse con el filósofo, que se encontraba en su retiro en Holanda. Impresionada por sus enseñanzas, lo hizo llamar como invitado a la corte sueca para que fuera su profesor de matemáticas y filosofía. Esto formaba parte de su plan de rodearse de célebres pensadores europeos y convertir Estocolmo en un gran centro cultural.

Después de varias "invitaciones" forzosas, para las que la reina envió a un almirante y más tarde un buque de guerra, en 1649 Descartes aceptó su oferta a regañadientes. En Estocolmo fue recibido con todos los honores, se le incorporó a la aristocracia sueca y se le ofrecieron tierras conquistadas en Alemania.

Muerte en la Corte

No disfrutó de la vida en la corte. Aparte de algunos encargos puntuales (como unos versos en francés para un ballet, o unos planes para la Academia Sueca) sólo tenía que enseñar a la reina por las mañanas. El problema era que Kristina era extremadamente madrugadora, y fijó las horas de sus clases a las 5 de la mañana en pleno invierno sueco. Para Descartes, acostumbrado a quedarse leyendo y pensando en la cama hasta mediodía, fue un duro golpe. Como solía decir, "los pensamientos de los hombres se congelan aquí en invierno, igual que el agua". Cinco meses después de su llegada, el 11 de febrero de 1650, murió.

La versión oficial de la época dice que murió de neumonía. Tras tratar a un embajador francés en Estocolmo, que había contraído esta contagiosa enfermedad, Descartes enfermó a su vez y murió una semana más tarde. Considerando su poca costumbre al frío norteño, parece plausible. Se le enterró en un cementerio para niños no bautizados (al ser católico en un país protestante), y unos años más tarde volvieron sus restos a Francia. Caso cerrado.

Sin embargo, el embajador francés, Hector P. Chanut, grabó en su lápida esta inscripción: "Expió los ataques de sus rivales con la inocencia de su vida". Así pues, alguien pudo asesinarle. Motivos no faltaban, siendo un católico más influyente que la mayoría de los nobles. Se le pudo considerar peligroso y culpable de las inclinaciones catolicistas de la reina Kristina (que cuatro años después abdicó, se convirtió y se fue a vivir a Roma).

La prueba de la mentira

En 1980, por pura casualidad, se encontró la prueba. El científico alemán Eike Pies, revisando correspondencia de su ancestro Willem Piso en la Universidad de Leyden (Holanda), dio con una carta que le enviaba Johann van Wullen, médico personal de la reina Kristina y testigo de la agonía de Descartes. En la carta se detallan los síntomas día por día: debilitamiento, vómitos, diarrea, mareos, pigmentación de la piel, lesiones cutáneas, enteritis... síntomas comunes en una intoxicación por arsénico.

Entonces, Descartes fue envenenado casi con total seguridad. Cómo se ocultó la verdad? En la carta, Wullen indica que la reina quiso leerla antes de ser enviada e indicó que no cayera en manos de extraños. Probablemente Kristina quería salvar del desprestigio a la monarquía sueca, que ya era objeto de rumores e intrigas palaciegas a causa de las excentricidades de la reina. De esta manera, nunca se llegó a investigar el asesinato. Y los libros de Historia todavía cuentan la versión "oficial" de los hechos.

domingo, febrero 25, 2007

Sacrificios humanos a Huitzilopotchli

En el verano de 1521, el pequeño ejército del conquistador Hernán Cortés había sido expulsado de Tenochtitlán por los aztecas, 62 de sus soldados hechos prisioneros en la lucha. Desde las afueras del lago de la capital mexica, Cortés contempló, impotente, cómo los sacerdotes aztecas dispusieron a estos prisioneros sobre los altares del templo-pirámide, abrieron sus pechos y ofrecieron sus corazones palpitantes al dios Huitzilopochtli.

La crónica del rodelero Bernal Díaz narra estos sucesos. El sacrificio ritual fue percibido por Cortés como una amenaza e intimidación por parte de los aztecas. Seguramente esto introdujo en Cortés un sentimiento de repulsa y venganza que influyó en el posterior exterminio de la cultura azteca. Sin embargo, el sacrificio ritual tenía un significado muy distinto.

En la cultura azteca eran comunes los sacrificios humanos, durante celebraciones o catástrofes naturales. Verter sangre humana era una manera de humillarse para expresar la gratitud y pagar la deuda a los dioses por el sacrificio que hicieron ellos mismos en la creación del mundo. El auto-sacrificio era la forma más extendida, siendo común el perforarse de vez en cuando con obsidiana algunas partes del cuerpo (especialmente la oreja, la lengua y el pene).

Cuando el sacrificio consistía en ofrecer la vida de otra persona, ésta era raramente un esclavo (ya que el sacrificio era menos valioso). Normalmente debía ser una persona libre ofrecida voluntariamente o un prisionero de guerra. Este último tipo de sacrificio, en el que un guerrero jaguar ofrecía a su prisionero a Huitzilopochtli, dios del sol y de la guerra, era el más común entre los aztecas. El rito solía consistir en una danza ritual entre la víctima y el guerrero, para después el sacerdote sacar el corazón del pecho de la víctima sobre el altar de sacrificio. Acto seguido, el cuerpo de la víctima era ofrecido a la familia del guerrero. Ellos luego comían su carne y llevaban puesta su piel durante varios días. Que explicación tiene este rito tan extravagante?

Un significado complejo

En las culturas mesoamericanas, el concepto del individuo es relativo. La naturaleza del "yo" no existe como tal, sino tal y como lo ven otros individuos. De esta manera, un jaguar ve a otros jaguares de la misma manera que un hombre ve a otros hombres. El rito del sacrificio es, en este contexto, una ceremonia de asimilación, de intento de volverse el otro. Comiendo su carne, y llevando su piel, el guerrero y su familia se encarnan en su enemigo, que es quien define quiénes son ellos mismos. De esta forma, el sacrificador se convierte, momentáneamente, en un individuo singular, no relativo sino absoluto.

Para que el rito sea de más calidad, la víctima debe ser lo más parecido posible al sacrificador, es decir, de una procedencia cercana, para que la asimilación sea completa. Es por esto, que los sacrificados que provenían de la ciudad cercana de Tlaxcala eran más apreciados que los que venían de más lejos. Los españoles eran, por tanto, víctimas de segundo orden.

Un aspecto interesante en el sacrificio ritual, es que el sacrificador asume también el papel de víctima (resultado de la asimilación del otro). Cuando la familia comía la carne de la víctima se ponía de luto y era frecuente llorar durante la ceremonia, igual que si fuera su familiar el que había muerto.

Así que, pese a ser difícil de comprender por los conquistadores occidentales, la verdadera razón del sacrificio era mucho más compleja de lo que pensaban.

domingo, febrero 11, 2007

Historia del tenedor

El tenedor, al contrario que el cuchillo y la cuchara, no ha formado siempre parte de los cubiertos de mesa. De hecho, su historia es relativamente reciente. Aunque apareció en Grecia ya en el siglo IV, su uso no se generalizó hasta la Edad Moderna. Antes del tenedor, la gente comía con sus manos, ayudándose a veces de un cuchillo o una cuchara. Para los aristócratas, las buenas formas en la mesa indicaban que sólo se debían usar tres dedos para tocar la comida, dejando el meñique y el anular sin utilizar.

Primeros intentos en Italia

Entre los siglos VII y XIII, los tenedores eran bastante usuales entre los ricos en Oriente Medio y Bizancio. En el año 1005, la aristócrata bizantina María Argiropoulina se casó con el futuro Duque de Venecia, Domenico Selvo. Durante las celebraciones ella osó rechazar comer con sus manos. Hizo que uno de sus eunucos le cortara la comida en pequeños trozos que ella pudo comer con un tenedor de oro que llevó con ella, hecho que fue considerado como decadente por todos. La princesa murió poco después a causa de una enfermedad, y esto fue percibido como un castigo divino. El cardenal obispo de Ostia, San Pedro Damián, habló "de la mujer del Duque de Venecia, cuyo cuerpo, después de su excesiva delicadeza, ha acabado totalmente podrido". Predicó extensivamente contra este extravagante instrumento, llamándolo tanto diabólico (probablemente debido a su forma de tridente) e inútil, ya que los spaghetti y macaroni eran difíciles de comer con él. Debe notarse que los tenedores de la épca eran planos y con dos puntas, por tanto mucho más difíciles de manejar.

El tenedor desapareció durante 300 años de la mesa italiana, hasta el siglo XVI, cuando fue redescubierto gracias a un renovado interés social en la higiene. En 1533, otra boda real, entre Caterina de Médici y el rey de Francia Enrique II, extendió el uso del tenedor a este país. La princesa italiana lo puso de moda en la corte francesa. Introdujo la costumbre de que cada invitado llegara a una cena con sus propios tenedor y cuchara en una caja llamada "cadena".

Uso en Europa

Inglaterra vio su primer tenedor cuando un viajero llamado Thomas Coryate describió su uso como de buena educación, después de un viaje a Italia en 1608. Al principio fue burlado y ridiculizado, y el tenedor visto como un afeminamiento. "Furcifer" le llamaron, que significa "el que usa el tridente" en latín. El clero proclamó su uso como un acto impío, diciendo que "Dios en su sabiduría ha dado al hombre tenedores naturales - sus dedos. Por tanto es un insulto a Él sustituirlos por instrumentos artificiales." Sin embargo, en 1633, Carlos I de Inglaterra declaró que "es decente usar un tenedor", una frase que anunciaba el comienzo de las buenas maneras en la mesa. En algunos años, todos los miembros de la familia real británica poseían un tenedor. Su uso fue lentamente extendido entre los ricos de Inglaterra, ya que imitar las costumbres italianas se veía como señal de cultura y refinamiento.

Sin embargo, la manera de usar el tenedor siguió siendo un misterio conocido sólo a unos pocos, hasta bien entrado el siglo XVIII. Joseph Brasbridge, un fabricante de objetos de plata, escribía sobre su confusión en la casa de un cliente, "sé cómo vender estos artículos, pero no cómo usarlos". El rey Luis XIV de Francia siguió comiendo con sus dedos o un cuchillo durante muchos años. Pero cuando descubrió su utilidad se convirtió en el primer huésped de Europa en proporcionar juegos completos de cubiertos a sus invitados, suprimiendo la necesidad de la "cadena". También ordenó cambios en la forma de los cuchillos de mesa, como el redondeo de su punta, ya que su tarea de pinchar ya no era necesaria. En el siglo XIX, la producción en masa y la invención del proceso de galvanoplastia pusieron los tenedores de metal al alcance de las nuevas clases medias que querían imitar a la nobleza.

La forma del tenedor ha sido sujeta a varios cambios. Al final del siglo XVII, los fabricantes ya añadían una tercera punta para indicar la antigua costumbre de comer con sólo tres dedos. En Italia, Gennaro Spadaccini fue el primero en añadir una cuarta y redondear sus puntas, bajo la orden del rey Fernando para adaptarla a la comida de spaghetti. Finalmente, a comienzos del siglo XVIII, el tenedor curvado fue desarrollado en Alemania, acabando en el utensilio que conocemos hoy. Las puntas adicionales hicieron que la comida no se cayera, y las puntas curvadas servían de pala para que los comensales no tuvieran que cambiar constantemente a la cuchara al comer.

sábado, febrero 03, 2007

La revolución militar de Gustaf

El primer uso de las armas combinadas se dio en el ejército sueco durante la Guerra de los 30 Años. Esta interacción sin precedente entre infantería, mosqueteros, caballería y artillería, que introdujo el rey Gustaf Adolf de Suecia, supuso el comienzo de la guerra moderna.

Hasta el siglo XVII, las tácticas se parecían mucho a las usadas en la baja Edad Media. Bloques de infantería y caballería actuaban separadamente, mientras que la artillería era una pesada e inmóvil unidad de soporte y asedio. La misma caballería había perdido la propiedad de asalto relámpago que la había caracterizado, ya que se basaba en jinetes con armaduras pesadas que realizaban tímidos movimientos de ataque de pistola y retirada, llamados "caracol". La formación de infantería era el "tercio", un enorme grupo compacto de piqueros rodeado por arcabuceros, donde las largas lanzas de los primeros proporcionaban protección a los segundos. Como las primeras armas de fuego eran de corto alcance y lentas para disparar, esta estructura conservadora resultó bien al Imperio Español de la época, pese a conferir a la guerra una completa falta de ofensiva. Con la introducción de la artillería de campaña, se volvió un objetivo muy vulnerable.

La revolución Gustaf

Gustaf había desarrollado un nuevo ejército, donde la movilidad adquirió especial importancia. Como primera medida, redujo las armas y armaduras de los soldados, incluso a simples arneses en el caso de la caballería. Las picas se redujeron a 3 metros (en vez de 6), y se fabricaron mosquetes más ligeros, de forma que ya fuera necesario el "tenedor" para sujetarlos.

Se abolieron los tercios de la escuela táctica española. La infantería de Gustaf usaba formaciones lineales, mucho más móviles y fácilmente ordenables de fila a columna. Los mosqueteros podían todos disparar al mismo objetivo y rápidamente alternar diferentes líneas de fuego. La táctica también cambió: normalmente disparaban todos en ráfagas, en vez de individualmente provocando un efecto psicológico al enemigo. Justo después del disparo, una carga de piqueros (con sus nuevas picas maniobrables) aplastaba al enemigo debilitado. Esta combinación devolvió a la infantería el papel ofensivo que había perdido.

La caballería sueca también se inclinó por el efecto sorpresivo de la carga. El caracol era inefectivo a causa de la baja eficacia letal de la pistola. Los jinetes de Gustaf avanzaban en trote disparando sus pistoles y luego cargaban a galope con espadas, especialmente contra objetivos vulnerables, como caballería en retirada de caracola o artillería. Además, la caballería era soportada por unidades de mosqueteros, dándole más capacidad defensiva.

Sin embargo, la mayor mejora fue la de la artillería. Gustaf y su jefe de artilleros, Lennart Torstensson, decidieron crear un tipo de artillería ligera de piezas de "sólo" 150 kg (frente a los 1500 kg de los cañones tradicionales). Esta nueva artillería podía seguir sin problema los desplazamientos de infantería y caballería, actuando como un soporte efectivo a corto alcance durante todo el tiempo. Estas unidades de artillería ligera, además, no fueron asignadas a un regimiento exclusivo. En vez de eso, cada regimiento de infantería o caballería estaba provisto de varias piezas de artillería a las órdenes de su mismo comandante. Este aspecto aparentemente simple mostró ser esencial, ya que nunca se había dado este caso de escisión antes.

Resultado? La Liga Católica Alemana fue masacrada en la batalla de Breitenfeld, comenzando la época del Imperio Sueco. Las tácticas militares antiguas fueron inmediatamente abandonadas y reemplazadas por las de Gustaf. El mismo Napoleón consideró a Gustaf como uno de sus inspiradores militares.

martes, diciembre 19, 2006

Piratas (2/2)

Es en los territorios lejanos al Occidente "civilizado" donde la piratería alcanza mayores dimensiones. A partir de la época colonial, con la introducción de naves rápidas y maniobrables construidas por los Estados, los piratas surcan los mares de las Antillas y de Oriente, tan vastos y lejanos de la metrópolis que se hacen imposibles de controlar por los europeos.

Calaveras, filibusteros y ron

Todo empezó con la gran expansión demográfica en Europa en el siglo XV. Campesinos y pescadores pobres se enrolan en masa en barcos piratas, que se dedican a acechar las rutas de los barcos mercantes españoles en el Atlántico y hacerse con su botín de oro.
A partir de 1566, con la guerra entre España y las Provincias Unidas, Inglaterra apoya a ésta última contratando a corsarios y ofreciéndoles barcos de gran calidad, capaces de medirse de frente a las fragatas españolas. Durante el siglo XVII, sin embargo, el gobierno inglés les fue retirando poco a poco su apoyo. Los corsarios expulsados del favor inglés volvieron a ser puramente piratas e incluso integraron una confederación contra la Navy. Estos van desplazando su actividad paulatinamente hacia Islandia, África, Canadá, para terminar concentrándose en las Antillas.
Los primeros piratas del Caribe (llamados filibusteros, del holandés vrijbuiter) se establecieron encubiertos como mercaderes de esclavos, así hicieron por ejemplo los célebres Hawkins y Drake (de hecho, solían "adquirir" sus esclavos a los españoles para después venderlos ellos legalmente). En el siglo XVII, las islas de las Antillas, ya vacías de indígenas gracias a la exterminación española, fueron guaridas perfectas para ellos. Es conocida sobre todo la Isla de la Tortuga, que acogió a varias bandas de piratas entre 1630 y 1670.
En general, las actividades de piratería se realizaban contra las naves españolas, ya que eran las que prometían un mejor botín, y de esta manera se realizaba un poco de corsarismo contra el enemigo común. Destaca la historia según la cual Cornelis Jol, "Pie de palo", entró en 1635 en Santiago de Cuba con su banda vestidos de monjes franciscanos, saqueando la ciudad. Para proteger a sus galeones, Felipe II creó escuadras ligeras llamadas "armadillas", medida que resultó muy efectiva.
Paralelamente surge otro tipo de traficantes, los bucaneros, que no son piratas en sí. Estos europeos ocuparon algunas islas, en grupos de 15 a 20 hombres, donde aprendieron de los indios la técnica de conservación de la carne por ahumamiento (o bucán). Establecieron puestos de aprovisionamiento, no oficiales aunque conocidos por los comerciantes y piratas, y fueron generalmente muy respetados por unos y otros.
Aunque los filibusteros eran piratas más rudos que los que existían en el Mediterráneo, no es cierto que fueran sádicos, como se les representa tantas veces. De hecho, evitaban la violencia a menos que fuera necesaria, salvo raras excepciones. Más bien realizaban una guerra psicológica, atemorizando y amenazando a sus víctimas. Una de sus técnicas de miedo fue la mítica bandera de huesos y calaveras, la "Jolly Roger", aunque realmente no se empezó a utilizar hasta finales del siglo XVII. Hasta entonces se utilizaban banderas nacionales o monocromáticas (rojas o negras).
A partir de 1650, Holanda, Francia e Inglaterra utilizan a piratas, prisioneros y soldados para colonizar algunas islas de las Antillas (Curaçao, Jamaica, Martinica). De esta manera, surgen de entre ellos algunos de los grandes piratas de la Historia, como Morgan, De Graaf, Nau "l'Olonnais" y Teach "Barba negra". Sin embargo, ningún Estado apoyaba ya a los corsarios, y se llevó a cabo una represión generalizada. Estos últimos piratas terminaron cambiando de actividad hacia otras mas legales (Morgan fue gobernador de Jamaica y De Graaf hizo negocios en Missouri), o muriendo trágicamente. A mitad del siglo XVIII, la piratería prácticamente deja de existir.

Piratas de Oriente

También en el extremo Oriente la piratería fue actividad común. Desde los primeros intercambios comerciales, las ciudades de Cantón y Macao son las mas ricas de la zona gracias a su situación enmedio de las rutas. También por eso los principales ataques y nidos de piratas se concentraron en esa zona, destacando los Tanka chinos, aunque también extranjeros como los filipinos, vietnamitas y japoneses (llamados Wokou).
A principios del siglo XIX se formó una confederación pirata, constituida por piratas autóctonos chinos, cuya actividad estaba enfocada en el asalto de los barcos europeos. Era una confederación muy bien organizada, que pese a otorgar autonomía de acción a cada pirata, tenía una reglamentación sobre resolución de conflictos, tácticas, normas de conducta y reparto del botín. Incluso poseía un Fondo Público al que contribuían todos con una parte de sus botines.
Sin embargo, a partir de la Guerra del Opio, ingleses, americanos y franceses lanzaron una campaña que terminó con la confederación, y donde la inferioridad de éstos frente a los barcos de vapor fue abrumadora. A partir de este momento, los occidentales tomaron el relevo definitivo en el comercio y contrabando de especias, opio y esclavos.

miércoles, diciembre 06, 2006

Una noble águila o un pajarraco carroñero?

Después de la Guerra de la Independencia Americana, el Congreso Continental de los recién creados Estados Unidos decidió que era necesaria la creación de una serie de símbolos que representasen al nuevo país. Entre ellos, una comisión fue designada para elaborar el diseño del que sería el Gran Sello estadounidense, utilizado desde entonces para representar el escudo de armas y el presidente, entre otras instituciones. Esta comisión estaba compuesta de tres hombres: John Adams, Thomas Jefferson y Benjamin Franklin.
Una de las discusiones más acaloradas entre los dos últimos trataba sobre la elección de un ave a incluir en el estandarte, que representara el espíritu y la moral de la nueva nación. Jefferson propuso al águila calva (o pigargo de cabeza blanca), un ave endémica de Norteamérica y con una mirada altiva y vigilante. Un pájaro de este porte, pensó, no puede ser más que noble y valiente.

Un ave de costumbres poco elevadas

Sin embargo, si nos atenemos a las observaciones hechas por biólogos y naturalistas sobre el comportamiento de esta ave, como las obras de Mark Catesby y Meriwether Lewis, nos daremos cuenta de que este pájaro es precisamente todo menos noble y valiente.
El pigargo de cabeza blanca es carnívoro, pero no es un buen cazador. Casi siempre se nutre de carroña de animales muertos o de restos abandonados por un águila imperial. Para comer peces se suele acercar por los trayectos de migración de los salmones, comiéndose aquéllos que han muerto durante su recorrido. O espera pacientemente a que un águila pescadora, muy hábil en la caza de peces al vuelo pero más pequeña que el pigargo, atrape un pez para posteriormente robarle la comida. Con un águila imperial, en cambio, nunca se atreve a enfrentarse, pese a ser de su mismo tamaño.

Analogías

Benjamin Franklin nunca apoyó al pigargo para el símbolo de los Estados Unidos. Dijo de él, en una carta a su hija, que "es un ave inmoral, no vive honestamente. Se le puede ver posado sobre un árbol cerca del río, demasiado vago para pescar por sí mismo, observa la labor del águila pescadora, y cuando esa ave diligente se dispone a llevar su caza para alimentar a su familia, el pigargo le persigue y se la roba". Franklin propuso la figura del pavo como emblema, un ave según él más valiente y altiva.
El 20 de Junio de 1784 el Congreso apoyó a Jefferson y aprobó al pigargo como parte del Sello. Intuía Jefferson cómo serían en el futuro las relaciones de los Estados Unidos hacia países políticamente débiles y en situaciones en que se mediría con alguien de su talla? Las guerras de exterminio contra los nativos americanos, la fagocitación económica de Sudamérica, la rapacidad con los recursos petrolíferos, la venta de armas a países en guerra civil... y a la vez la negación de ayuda incondicional a Europa durante la invasión nazi, el juego político llevado con la Unión Soviética (otro pigargo, pero un poco más insensato), o la que promete ser una poco heroica retirada de Irak... Realmente, el pigargo le va de maravilla a este emblema. Vaya humor negro el de Jefferson.

lunes, octubre 23, 2006

El verdadero Robespierre

Robespierre es una de las figuras de la Revolución Francesa, pero también ese tirano sanguinario que envió a miles de personas a la guillotina durante la época del Terror. Sin embargo, los que escriben la Historia suelen ser los vencedores del momento, que en este en particular fueron los enemigos que provocaron su caída. Vamos a intentar ser más críticos.

Un ciudadano respetable

Maximilien Robespierre nació en Arras, en la Picardía francesa. De familia de clase media, pudo cursar estudios de Derecho al igual que su abuelo, donde destacó como un estudiante particuñarmente brillante. Mientras ejercía, escribió algunos libros de leyes que le valieron una reputación en la ciudad. Destacaba como un defensor incondicional de las teorías de Rousseau y de la revolución, siendo a la vez uno de los ciudadanos más respetables del lugar, conocido sobre todo por su corrección, honradez y completa sinceridad.
En 1788 estas ideas estaban cada vez más de moda, y Robespierre comenzó a influir en los círculos políticos de la ciudad, donde fue elegido para diversos puestos en Arras y posteriormente en París, donde su posición en defensa de los campesinos pobres le valió el apoyo del pueblo durante sus brillantes discursos. Ingresó en el Club de los Jacobinos, el grupo de ideas radicales de izquierda, del que se convirtió en líder espiritual tras la desaparición de sus líderes fundadores (Barnave, Mirabeau). La actitud que tomó Robespierre durante los acontecimientos que siguieron, y sobre todo los discursos con los que la exponía, le valieron una creciente reputación en el gobierno revolucionario, que le llevaron finalmente a ser elegido dentro del Comité de Seguridad Pública. Se había opuesto a la guerra con Austria, y había apoyado la ejecución del rey XVI, para lo que pronunció su célebre frase "Luis debe morir, para que el país pueda seguir viviendo". El fracaso que tuvo la posición contraria de los Girondinos provocó su destrucción, y la consolidación de Robespierre como el guía de la Convención Nacional, nueva etapa de la Revolución.
Desde 1792 hasta su caída dos años más tarde, más de 30000 personas fueron guillotinadas en París, denunciadas por la Convención como traidores a la Revolución. Robespierre y sus amiguitos del Comité fueron aumentando la acción represiva progresivamente también entre los miembros del gobierno. Danton y Hébert, apoyos de Robespierre pero de facciones diferentes, fueron ajusticiados, y el gobierno fue visto cada vez más como una dictadura. Finalmente, un levantamiento del pueblo provocó la caída de la Convención y la ejecución de su tirano, en Julio 1794.

Un tirano cruel?

Es cierto que Robespierre creó un estado autoritario y represivo, prácticamente una dictadura en mitad de la Revolución. Pero, cuáles fueron las causas de sus acciones? Realmente la dictadura personal no coincide con las ideas que defendió, y tal vez nunca le gustó el hecho de enviar ciudadanos a la guillotina (dimitió de un puesto de juez en el tribunal penal de Arras sólo por evitarse pronunciar sentencias de muerte). No hay que olvidar que él no estaba solo en el Comité, y que realmente él era el ideólogo y teórico mientras que dejaba a otros el poder ejecutivo (purgas de traidores y ejecuciones). No cuesta mucho imaginar que tras la caída de la Convención muchos miembros del comité culparon a Robespierre, que ya había muerto, de todas las crueldades que sucedieron, y así salvaron su vida.
Robespierre era un teórico y un filósofo. Se dedicó durante su carrera política a formular leyes, redactar ensayos y pronunciar discursos. Las ideas de su ídolo Rousseau, que defendían el poder del pueblo por encima de las libertades individuales, fueron las que definieron su gobierno, que él mismo explicó como "el despotismo de la libertad contra la tiranía". Como teórico que fue, pretendió aplicar sus ideas de manera inflexible, hasta el punto que no dudó en hacer eliminar a sus detractores. Como político sin carácter pragmático que fue, nunca traicionó sus ideas, y fue "incorruptible" hasta su muerte.