Las fechas
Desde el siglo IV los cristianos empezaron a celebrar esta nueva fiesta (hasta entonces sólo celebraban la Pascua), que a partir de principios del siglo V, a causa de la progresiva división del Imperio Romano de Oriente y el de Occidente, se separó en dos: en Occidente se celebraba la Navidad, en Oriente la Epifanía.
La fecha del nacimiento de Jesús no se conoce con exactitud. Un viejo mito oriental dice que Mitra, dios protector del orden cósmico y de la justicia humana, que garantizaba los tratados de paz, salió de su roca un 25 de diciembre para arrancar a los hombres de las garras del mal, y añade que unos pastores asistieron a su nacimiento. Más tarde, bajo la influencia de Babilonia, este mismo dios aparece como enviado del Sol con la misión de crear vida en la Tierra.
La tradición cristiana incorporó la fecha del 25 de diciembre para alejar a los fieles de las celebraciones idolátricas y paganas del Natalis Solis Invicti en un periodo de paganismo decadente, en el que el culto al Sol estaba muy en boga. La Iglesia sitúo así el nacimiento de Jesús en el momento del renacimiento del Sol, en el solsticio de invierno.
En el año 1582, el calendario gregoriano corrigió al juliano en unos pocos días, cambio que los ortodoxos orientales se negaron a aceptar. Es por eso que ellos celebren la Epifanía el día 7 de enero. Con el tiempo, tal vez por costumbre o tal vez para intentar atraerse a la Iglesia Ortodoxa, la Iglesia Católica instauró el día 6 de enero como fiesta de la Epifanía, adicional a la Navidad (aunque su significado en principio es exactamente el mismo).
Árbol vs Belén
La rivalidad entre el árbol y el belén navideño se inició en el siglo XVI, como materialización del desencuentro entre los protestantes y la Contrarreforma. La Iglesia llevaba por entonces varios siglos representando con figuras el nacimiento del Mesías y la adoración de los Reyes Magos, mientras que del primer ár


La reforma de Lutero, en el siglo XVI, luchó contra los belenes, en su intento de evitar cualquier forma de idolatría, e impuso el árbol en los países de influencia protestante. El árbol, sin idolatrar figuras, mantenía una simbología religiosa. La reacción de los católicos para popularizar los nacimientos frente al reformista árbol fue modernizarlos; poco a poco los belenes ofrecieron una representación más realista de los hechos y de las personas. Así se llenaron de figuras laicas, los pastores, que representaban todo tipo de oficios y trabajos.
Papá Noel
A mediados del siglo XIX, la figura estadounidense de Santa Claus se ex

La costumbre de repartir regalos a los niños por Navidad aparece ya en la antigüedad. Roma dedicaba en diciembre fiestas a Saturno (Crono para los griegos), al final de las cuales los niños recibían obsequios. Los niños europeos siguieron recibiendo regalos en épocas posteriores, procedentes de muy distintos personajes, tanto religiosos (los Reyes Magos en España) como paganos (la bruja Befana en Italia).
Con el tiempo, San Nicolás reemplazó a la mayoría de estos personajes. Desde 1822, la visita de Papá Noel se escenifica la víspera de la Navidad. Su instauración tuvo mucho éxito en EE UU desde el comienzo porque satisfacía una necesidad de la sociedad estadounidense, ya que proporcionaba regalos por igual a niños laicos, protestantes, judíos u ortodoxos. En la actualidad es un símbolo pagano aceptado en todo el mundo.