martes, noviembre 14, 2006

El Nilo y el Eúfrates

Alrededor del año 4000 aC, surge una civilización a las orillas del río Nilo. El Imperio Egipcio perduró durante más de 3000 años y fue la primera civilización de la Historia en realizar grandes obras arquitectónicas y artísticas, así como en crear una administración central organizada.
Paralelamente, entre los cursos de los ríos Tigris y Eúfrates, en Mesopotamia, surgen ciudades-estado (Sumer, Acad, Susa, Ur, Babilonia) que competirán entre ellas y desarrollarán una identidad cultural igualmente importante. A esta civilización le debemos el primer alfabeto y el código de leyes.
Sin embargo, sus desarrollos fueron muy diferentes. Mientras en Egipto surgió una gran entidad política que fue estable durante miles de años, Mesopotamia vivió querellas interminables entre sus pequeñas ciudades-estado, ninguna de las cuales llegó a imponer su hegemonía de forma permanente. A qué se debe esta diferencia?

Dos cuencas, dos civilizaciones

Ciertamente, las riberas de los ríos que regaban los dos territorios eran muy fértiles. Sin embargo, lo eran de distinta manera.
El río Nilo experimenta crecidas periódicas. Es necesario un mínimo de esfuerzo humano para aprovecharlas al máximo, garantizando asimismo cosechas abundantes con una gran estabilidad. Las orillas del Tigris y el Eúfrates, para empezar, son más accidentadas y menos dadas a la agricultura. Además, las cosechas no son siempre buenas, sino que se pueden dar casos de sequías o inundaciones. Por tanto, para aprovechar su gran potencial, fue necesario que sus pobladores se aplicaran al máximo construyendo presas y complicados sistemas de riego. Efectivamente, los yacimientos arqueológicos de la antigua Mesopotamia revelan la existencia de este tipo de construcciones, mientras que en Egipto son bastante raros.

Repercusiones sociales

En Egipto, la estabilidad alimentaria permitió una larga prosperidad y el establecimiento de un imperio en el que era poco frecuente el descontento de la población. Este Imperio fue relativamente estable durante miles de años, hasta que finalmente la inactividad propició su decadencia. En Mesopotamia al contrario, era indispensable el apoyo de la comunidad para el buen funcionamiento de los sistemas de irrigación en condiciones difíciles, y en este contexto el papel de la ciudad era fundamental para establecer garantías. Además, en el caso de malas cosechas, era frecuente el recurso de la guerra, provocada por disputas de territorio o de recursos.

Es curioso que se han repetido durante toda la Historia casos parecidos. La estabilidad hace a los pueblos más abiertos de mente, aunque tiene el riesgo de llevar al adormecimiento cultural. En períodos difíciles los instintos de supervivencia se hacen más latentes, los pueblos se cierran en su comunidad y se muestran más agresivos hacia identidades exteriores.

1 comentario:

A.V. dijo...

Muy bueno. necesitaba la diferencia y lo encontre. gracias