domingo, noviembre 19, 2006

Miradas

La civilización occidental, a partir de finales de la Edad Media, fue saliendo progresivamente de su entorno, explorando nuevos territorios, y descubriendo culturas extrañas, muy diferentes a la suya. Hacia ellas, el descubridor impuso una actitud al principio dominadora. Sin embargo, la percepción que se ha tenido sobre estas nuevas civilizaciones y sus habitantes ha cambiado enormemente, según la corriente de pensamiento y los cambios sociales de Occidente.

Siglos XV a XVII: El "salvaje"

A partir del siglo XV, naos portuguesas y carabelas españolas, a las que se sumaron más tarde las de otros imperios europeos, exploraron las costas de los continentes desconocidos, estableciendo colonias y haciendo a los nativos asimilar su cultura por la fuerza, o exterminándolos.
La concepción de estas nuevas culturas viene representada por la forma de denominarlas: "salvajes". Un apelativo que no puede más que denigrar a estos pueblos a la inferioridad cultural. Los colonizadores no respetan sus costumbres, destruyen sus sistemas. Cuando más, experimentan una simple curiosidad por las rarezas que contienen. No es raro el aristócrata que no se haga con un colmillo de elefante, un exótico instrumento musical o un nativo momificado para exhibirlo a sus amistades.
Las representaciones de los salvajes suelen mostrar sus cuerpos vellosos y con formas a veces monstruosas, y casi siempre en escenas salvajes y de canibalismos. La mentalidad occidental de esta época, muy influenciada por la religión y las supersticiones, y reacia a nuevos puntos de vista, llevó naturalmente a este concepto monstruoso de lo nuevo y desconocido.

Siglos XVIII y XIX: El interés científico, artístico y social

Con la llegada de la Ilustración y del uso de la razón, comienza a sentirse una curiosidad más constructiva hacia las culturas exóticas. Primeramente, un interés puramente científico impulsó a antropólogos y doctores occidentales a estudiar las diferencias y similitudes de estas "nuevas personas" con lo conocido hasta entonces, así como de sus maneras de vivir.
El siglo XIX es el siglo de los románticos, de los exploradores y los aventureros. Escenario ideal para gente como ellos. Se cartografían nuevos territorios, se retratan escenas de vida tribal y se escriben libros de viaje narrando los ritos y costumbres de estas civilizaciones. Es el siglo de los Livingstone, los Stanley y los Burton.
A finales de siglo y comienzo del siguiente, el movimiento positivista impulsa a clasificar todo lo que hay en el mundo. Naturalistas y botánicos recorren el mundo clasificando nuevas especies, fotografían animales y plantas, y recogen información sobre las tribus no civilizadas existentes en la Tierra.

A partir del siglo XX: La integración

No es hasta el siglo pasado cuando se le comienza a dar un valor a estas culturas, cuando la civilización occidental asimila sus aportaciones culturales y formas artísticas. Pintores modernos, como Pablo Picasso y André Breton, entre muchos otros, integran líneas y estéticas directamente copiadas de la escultura simbólica africana y sudamericana. El mundo globalizado es cada vez más una mezcla de corrientes que dan lugar a un tipo de arte mundial.
La integración cultural es cada vez mayor, se adoptan formas de vida diferentes. La filosofía oriental y la música africana se entremezclan con las costumbres occidentales de una forma armónica. Se ha llegado, por fin, al producto de varios siglos de evolución humana.